Diario de León

Gente de aquí | Softwares como nuevos en Villaquilambre

Ejemplo de reciclaje en el aula

Los niños de la escuela de Villasinta del Torío disfrutan de ordenadores y juguetes rescatados y ‘tuneados’ por su hábil profesor del Punto Limpio.

El profesor y los alumnos de la escuela de Villasinta, delante de sus ordenadores reciclados del Punto Limpio.

El profesor y los alumnos de la escuela de Villasinta, delante de sus ordenadores reciclados del Punto Limpio.

Publicado por
pilar infiesta | redacción
León

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En un mundo acostumbrado al derroche y con problemas para gestionar toneladas de basura, algunos ciudadanos sensatos asombran con su capacidad para transformar los deshechos en objetos útiles. Es el caso de Paco Tábara, un profesor vocacional que recaló en la pequeña escuela de Villasinta del Torío hace una década. Este maestro decidió tocar con la varita de su imaginación los desperdicios del Punto Limpio de Villaquilambre para salvar una carencia del colegio y así logró dotar de ordenadores a sus ocho alumnos de 3 a 7 años. Como un Robinson Crusoe de la basura, recogió piezas, cambió cables, limpió las carcasas e hizo brillar la tecnología en el aula.

«Son ordenadores que no corren, pero andan, y no fallan ni un día. Así los niños ven que es una herramienta de trabajo muy potente, están más motivados y facilita programar actividades adaptadas al nivel de cada uno. De hecho, todos han aprendido a leer en sus pantallas», indica. Cada aparato está, además, tuneado con cajas de cartón convertidas en tejados de casas multicolores y paredes que son ventanas al cielo y los bosques.

Raúl, Daniela, Darío, Adám, Héctor, Nerea, Aaron y Miguel, los privilegiados estudiantes que acuden a esta ecoescuela a nueve kilómetros de León capital, también disfrutan de medio centenar de puzzles, triciclos, carros de la compra, muñecos, andadores, caballos y cocinitas rescatadas de los vertederos y dotados de nueva vida gracias a las manos de Tábara. «Quiero que vean que se tira demasiado, que poseen un exceso de regalos que no valoran y que sin esa abundancia pueden tener mucho con poco». En broma explica que el castillo que adorna la clase se forjó al cambiar la bañera por una ducha. «Me dio por poner bonita el aula para hacer más agradable la estancia de los alumnos y la mía. Les he enseñado 200 objetos que se pueden fabricar con un bote de suavizante». Sus conocimientos, en la web «reciclayjuega.com».

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