Carta sin sello
Señor político de aquí:
Me pide unos consejines para mejorar su imagen. Difícil me lo pone, no todo se arregla con photoshop. Para empezar, como utilice en la próxima campaña esta fotografía que me remite sólo le votará el hombre de Valdelugueros. Vamos, ni la señora de usted. Su bigote estuvo de moda, pero en un tiempo que podríamos ubicar entre el día que fue colocada la primera piedra de la Catedral y cuando concluyó la restauración del XIX. También su corte de pelo es mejorable. En cuanto a sus trajes, no es lo mismo ser clásico que prehistórico. Esos manuales amontonados le dan un toque de gestor, pero resuelva alguno de vez en cuando pues el primero está en castellano antiguo. Cambie el modelo de teléfono, desde ese ya sólo puede llamar a la pícara Justina (aquí todo se sabe; y lo que no, pues se inventa). Y no señale tanto con el dedo, parece que está pidiendo que nos alistemos para combatir al Imperio austrohúngaro. En fin, sea usted pero en versión hoy.
Nos vemos en la zarzuela