GENTE DE AQUÍ
Emprendedor social
Luis Posada recibe el último empujón en forma de premio para llevar hasta el otro lado del charco su proyecto solidario de atención a los niños

Los hijos de las cesteras son los principales beneficiarios del proyecto de Luis,
En Nicaragua la jornada laboral de las cesteras arranca cuando aún quedan unas horas para que amanezca. Pueden ser las cuatro de la mañana cuando estas mujeres saludan al nuevo día. Su trabajo resulta imprescindible para la economía familiar. Así lo cuenta Luis Posada, un leonés nacido en La Bañeza y residente en Veguellina de Órbigo, que tras pasarse cinco meses como voluntario al otro lado del charco volvió sabiendo que él podía colaborar para cambiar esa situación. Y así fue como hace ya más de un lustro comenzó a proyectar sobre el papel una guardería ludoteca para apoyar a las cesteras pero sobre todo para cuidar de los niños y controlar su desarrollo físico e intelectual, darles atención médica y procurarles un futuro mejor.
Los menores, los más vulnerables de esta realidad, son la parte esencial del proyecto ‘Casa Abierta’ de Luis Posada, que el lunes recibió de las manos del rey Felipe el ‘empujón’ que necesitaba para poder poner en marcha en Granada (Nicaragua) el proyecto que lleva en su ordenador unos cuantos años. Su programa está valorado en 56.000 euros y el galardón, convocado por la Fundación Educa 20.20 y la Asociación Iberoamericana y costeado por Telefónica, le aportará parte de esta cuantía para poder hacer realidad eso de ser un emprendedor social.
Nervioso. Así llegó Posada el lunes a Madrid, donde la jornada fue tan agotadora como gratificante. Ayudar no tiene precio, aunque a veces es necesario un gesto, un premio o una palabra para lanzarse sin miedo. Ahora, el otro lado del charco espera a este bañezano. ‘Casa Abierta’ pretende contratar a personas autóctonas para, además, contribuir a la mejora de la economía de Nicaragua. Médicos, pediatras, cocineros o voluntarios en diversas áreas son parte de los pilares profesionales que requiere el proyecto, encaminado a mejorar la calidad de vida de los niños y sus madres. Se les harían chequeos, se revisaría su estado de salud y se velaría por su alimentación. El futuro pasa por los más pequeños y poner un granito de arena puede resultar tan desinteresado como beneficioso. Ahora, Nicaragua ya está un poco más cerca de La Bañeza y de Veguellina de Órbigo. La aventura, preparada para despegar.