LEYENDAS VIVAS
El buscador pierde la fe
Peter Feltham, el hombre más persistente del mundo en ‘cazar’ al monstruo del lago Ness, desiste al admitir que en realidad fue un pez gigante

El lago Ness
Ha tardado 24 años en convencerse de que en realidad no existe, de que no está ni se le espera. No se trata de Dios, ni de las cuestiones del más allá que pueden (o no) preocupar a Feltham, sino de ‘Nessie’. El monstruo más famoso del mundo, la leyenda del lago Ness, es quien ha quitado el sueño a este hombre británico, que suspiraba por ser el primero en tener una prueba fehaciente de la existencia de semejante criatura. Su perseverancia ha sido tal que ha llegado a entrar en el libro Guinness como el buscador más persistente de ‘Nessie’.
Pero la contumacia se fue apagando poco a poco, con el paso de los años. Y el escocés tuvo que admitir lo que jamás hubiera deseado: que ‘Nessie’ no fue un plesiosaurio sino un pez gigante.
El infatigable buscador ha llegado a esta conclusión con cierta resignación. Desde los siete años, cuando se fue con su familia a los Highlands escoceses y observó por primera vez el lago, quedó atrapado por la historia del monstruo que habitaba esas aguas pero que era lo suficientemente inteligente para evitar a los humanos. Ahora, con 52 años, desiste de la aventura y abraza una de las teorías sobre la existencia de ‘Nessie’. Que en realidad fuera un siluro, un pez natural de Centroeuropa que puede llegar a medir más de cuatro metros y rondar los 400 kilos, introducido como «un juego» durante la época victoriana en el lago.
Dada su longevidad, pueden llegar a vivir hasta 80 año, nadie se percató de su presencia hasta los años treinta del siglo pasado, cuando ya estaban en edad adulta. «Creo que su número ha descendido hasta el punto de que solo quedan uno o dos ejemplares», augura Feltham en el Daily Mirror. Este descenso en el número de ejemplares justificaría, según el buscador, que los avistamientos hayan descendido en los últimos años, a pesar de los numerosos intentos. Uno de ellos lo protagonizó Charlie Sheen, que se lanzó en una barca.