CORNADA DE LOBO
¡Justicia!
Abandoné toda esperanza de que la idea de Justicia tenía que ser lo más importante... y colgué los estudios de Derecho sin lástima alguna. Ingenuo de mí, pensé que allí se iba a estudiar Justicia, pero sólo te enseñaban leyes... y a sortearlas, no a cambiarlas.
Gran decepción.
¡Justicia!, clama el hombre desde que se hizo tribu... ¡justicia, señor corregidor!, clama el teatro clásico... palabra sagrada en cualquier tiempo o lugar: Justicia... obligaciones y derechos... el derecho nos hizo personas, nos civilizó... o lo parece... es la única senda.
¡Justicia!...
Derecho, la carrera, no tiraba por ahí, por lo de cambiar o arreglar el mundo, ni tampoco la mayoría de alumnos, así que me aterró la idea de verme dedicado a picar pleitos de piedra en la cantera de la ira provinciana y las demandas por un quítame allá ese mojón, amén de que ya estaba escribiendo en este periódico y eso facilitaba una feliz deserción de las leyes para matricularme en Periodismo en la Complu (que también era otra carrera del galgo) para al menos poder averiguar y describir las cosas, ya que no arreglarlas, prestando al pueblo lector los ojos que no le alcanzan a ver bajo las alfombras o en los patios de atrás, que es donde se recuenta y se corta el bacalao.
¡Justicia!...
Lo contrario a la Justicia es el privilegio, el lograr eximirse de obligaciones o normas. Así nace el impune.
Y un dato: el dinero es el idioma y el caballo del privilegio. Así galopa.
Se explica, pues, que a la Justicia la pinten con los ojos vendados: no quieren que vea todas las leyes que se hicieron y se siguen haciendo para consagrar privilegios, los derechos de unos pocos que jamás tendrá el común.
Los privilegios llevan a la corrupción... habló tajante el Papa el otro día en Méjico. Pero ser un privilegiado es la aspiración del individuo, así que lo de Francisco fue como predicar en el desierto de Juárez y Sonora... pues si no es por conseguir un privilegio personal, la gente aquí ni se esfuerza. Y sin embargo, sólo en la Justicia universal puede asentarse un progreso cabal.
¿Y dónde enseñan Justicia?...