Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Justamente el día en que el Washington Post reseñaba la aparición del libro del norteamericano Adam Hochschild sobre los brigadistas en la Guerra Civil, «España en nuestros corazones», se burlaba en otra página de la propuesta de Rajoy de acabar la jornada laboral a las seis de la tarde y se preguntaba qué haría entonces España con las tres horas de siesta que allí piensan que nos gastamos los españoles en la cabezada después de comer para cumplir la orden del galeno: «La comida, reposada; y la cena, paseada». Creen allí que aquí todo el mundo se pega ese siestorro ¡de tres horas! fracturando la jornada laboral, lo que obliga a trasnochar y madrugar nada, con lo que así se explican nuestro cachondo caos, la absoluta falta de formalidad y la mangancia que nos gastamos, aunque la realidad diga que sólo un 16% del país duerme la siesta (y menos mal que no se han enterado de que también existe la «siesta del carnero», esa que se echaba antes de comer para, además, despertarse con hambre, lujo de canónigos, rentistas y gañanes de mulas).

La prensa internacional se choteó mucho otra vez con nuestra siesta. Creo que sólo es superioridad fata y pura envidia, porque ya hay empresas japonesas que la están estableciendo al modo de la media hora del bocadillo porque relaja a la tropa laboral y optimiza resultados. En fin, la siesta es patrimonio inmaterial y no saben lo que se pierden; o sí y por eso rabian.

Pero hoy iba esto de los brigadistas de «Spain in our hearts» de Hochschild, de aquellos casi tres mil norteamericanos que formaron la brigada Lincoln dentro de los cuarenta mil brigadistas de cuarenta países que combatieron en España al lado de las República (¿aún interesa tanto el tema en Estados Unidos?). Pero se ve que el columnista y los brigadistas se echaron alguna siesta al paso y se les ha acabado el papel para echar la mirada a toda aquella gente que vino a una guerra que no era la suya. O sí. Así la entendieron. Era el idealismo. Como el del yihadista australiano en Siria. Sócrates dice que lo hablamos mañana.

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