CORNADA DE LOBO
Sombreros de papel
Con los papeles de Panamá el listo se hace un sombrero, el tonto se cae del guindo y el bufete se hace el muerto.
Sócrates preguntó primero: ¿de qué os escandalizan esos papeles si son sólo nombres y no cifras o procedencias?... ¿ha sido una sorpresa tan grande que exige rasgaros la camisa de la furia y la vergüenza?... ¿no sabíais?... ¡qué más da unos cuantos nombres nuevos, aunque haya algunos especialmente irritantes!... ¿no teníais ya suficientemente claro que «detrás de toda fortuna hay siempre un delito» y detrás de las grandes fortunas algún crimen?... ah, y la pregunta que me descorazona, concluyó el profesor: ¿pero queda realmente alguien que no esté pringado ni pertenezca a la cofradía de «Coge el dinero y corre»?...
La tertulia enmudeció, aunque ahí terció Octavito: Vale, profesor, pero a mí me seguirá escandalizando hasta la náusea ver ahí tan retratadas en su mejor perfil a gentes que hablan siempre desde una superioridad moral dando lecciones, desde la altanera Borbona al libreigual Vargas Llosa o a ese Almodóvar de atrezzo rojales… o Imanol. Que roben o defrauden los modorros y malandrines de derechas sin una mínima conciencia pública ni escrúpulo ideológico lo tengo asumido, es su estilo y mandato, pero desencanta comprobar que los guardianes de las puertas de la liberté y la egalité tengan una portilla particular para entrar a su tesoro, riqueza insolidaria y montada en el fraude. Desencanta, claro. Y subleva (tranquilo, sólo en el bar o en el teleguirigay).
Sócrates recordó: Si «lo peor de ser pobre es que no se puede pensar en otra cosa», lo malo de ser rico es que no puedes dejar de pensar en serlo más todavía, la codicia te secuestra. Resumido: tú no tienes dinero, el dinero te tiene a ti. Y Octavito rubricó: total, esa gente acabará haciéndose sombreros con esos papeles panameños cuando tengan que exponerse en los tendidos de esta corrida nacional bajo un sol de justicia… ¿de justicia?... no se insolarán, no... y habrán aprendido una cosa: a cambiar de paraíso fiscal… o de bufete.