CORNADA DE LOBO
Misa mágica
Cómo no entrar al truco si ves el titular «Ir a misa cada semana prolonga la vida» añadiendo debajo «Un estudio demuestra que reduce un 33% el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular o cáncer».
Dos de las tres C del apocalipsis cotidiano -Cáncer, Corazón y Carretera- se aminoran yendo a misa. Panacea.
Ahora sólo falta saber cuánto tardarán en recetar misas en el ambulatorio, pues el ahorro clínico-farmacéutico sería brutal, aunque el ministro de Hacienda reburdie viendo que lo ahorrado en sanidad habrá de pagarlo en pensiones. Los denarios que entran por los que salen, cariño, mal negocio.
Tras leer la noticia me azoté con la regla-látigo del periodismo campanero: «Jamás permitas que la realidad te joda un buen titular»... porque publicado en ABC, tan formalito y moralista, ese «Ir a misa cada semana prolonga la vida» viene a decir «¿veis cómo Dios está con nosotros y no con El País?».
Sin embargo, leída la cosa, resultó que el estudio al que remite el titular se realizó durante los últimos veinte años en Estados Unidos siguiendo a casi 80.000 personas, un campo amplísimo que la estadística considera más que suficiente para obtener conclusiones precisas, si no fuera porque ese campo no lo fijó una fórmula aleatoria de población (obligada en todo estudio/encuesta), sino que se limitó sólo a mujeres... y sólo norteamericanas, sólo de raza blanca y sólo enfermeras, todas enfermeras. Y habla de prácticas religiosas, claro, pero en USA es mayoría el oficio protestante y, en cuota inferior, la misa católica, aunque aquí el titulador no titubeó y barrió para casa sin cortarse un pelo (que la realidad no te joda un titular milagroso) haciendo universal (y receta) lo que sólo se deduciría de una pequeña parte de un pequeño colectivo, profesional sanitario además, al que hay que suponer más cualificado que nadie para saber cuidarse y alargar su vida. Pero la clave es que lo logran por «ir a misa».
Imagino las protestas de mormones, evangelistas o testigos al ver ninguneado lo suyo... y a Sócrates pidiendo un reality mundial y una pelea de religiones por ver quién alarga más la vida.