Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

Creado:

Actualizado:

Acostumbrémonos como borregos a ir viendo el cielo del campo o la ciudad cruzado por drones que zumban recados o carreritas. A lomos de drones cabalgarán mensajes, paqueterías, medicinas, bombas, drogas o chivatos... a lomos de un dron vendrá lo bueno y lo más terrible... la vida y la muerte no han encontrado en su historia mejor montura... un dron será un pacífico cóndor que sólo observa y otro dron se hará veloz vencejo con cabeza nuclear.

Habrá accidentes.

Y ave que vuela, a la cazuela.

Aunque su nombre técnico es «vehículo aéreo no tripulado», ya lo llama dron hasta la RAE castellanizando el término inglés drone (zángano), su zumbido lo delata... ahí viene el dron y, si fuera femenino, la dron.

El dron es un ojo del halcón que puede vigilar nuestra seguridad, ver antes que nadie un fuego en el monte, explorar sin abrir autopistas en la selva, llevar un auxilio urgente a un andurrial perdido. Pero también espiarnos, tenerlo todo controlado... el ojo del Gran Hermano estará permanentemente suspendido sobre tu cogote... «hoy has meado cinco veces», te dirán al cabo del día cuando te examinen la conciencia antes de irte a dormir.

Un dron lo puede comprar cualquiera, los hay bien baratos. Y los hay carísimos. Los del Pentágono hacen pupa y el del vecino de tu chalet también cumpliendo su sueño de verse convertido en El Diablo Cojuelo de Vélez de Guevara que iba levantando los tejados de la vecindad para fisgar lo que ocurría debajo sin ser visto.

En Bilbao un avión que iba a aterrizar tuvo que hacer un arriesgado slalom al encontrarse a novecientos metros de altura a tres drones... y la imaginación quedó libre: cualquier terrorista puede ensayar una catástrofe aérea poniéndole una carga explosiva al pajarito. Pero hay un uso de drones que brinda pánicos: le ordeñan la lluvia a las nubes sembrando química en el aire y añadiendo alteraciones climáticas a un cambio que ya está devastando lo suyo... aunque es en la guerra donde los drones se muestran diabólicamente letales... ¡uf, lo que viene!

tracking