Diario de León

Menstruar no es un lujo

Impuesto sexista. La menstruación no es lujo, pero los productos que usan las mujeres para el período están gravados con los tipos de IVA más altos. Los Verdes visibilizan este «impuesto sexista» en el Parlamento Europeo.

Laura Coryton, Karima Delli, Juliette Melba y Natalia Kozdra con el tampón combativo en el PE. DL

Laura Coryton, Karima Delli, Juliette Melba y Natalia Kozdra con el tampón combativo en el PE. DL

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Ana Gaitero | león

«Mira, el día 3 me viene la regla, déjame sentarme en tu sillón sin un tampón puesto y luego me dices si el problema es mío o tuyo». Así contestaba la periodista Celia Blanco a los hombres que le invitaban a no comprar tampones o compresas por quejarse de su alto gravamen fiscal y organizar una campaña en change.org por un IVA del 4% para los productos de higiene íntima femenina.

Los argumentos: son imprescindibles para más de la mitad de la población, casualmente mujeres, con edades comprendidas entre los 13 y los 55 años. El tipo de gravamen que solicita, ya que el IVA no se puede eliminar en la Unión Europea, los equipara a productos de primera necesidad como el pan, la leche, los libros o los medicamentos. «Lo usamos una media de 35 años a lo largo de nuestra vida. Son productos de primera necesidad», recalca. Menstruar no es un lujo.

En España no ha calado aún esta idea. Muchas mujeres ni siquiera que el impuesto que pagan por sus compresas es el mismo que se aplica a las importaciones de arte, por ejemplo, un 10%. Y no es de los más altos de Europa. Pero tampoco de los más bajos.

En países el activismo social que enarbola la bandera «menstruar no es un lujo» (my period is not a luxury) ha logrado desde eliminar el ‘impuesto del tampón’, como es el caso de Canadá hace un año, hasta su rebaja del 20% al 5,5% en Francia y el compromiso del gobierno de Cameron, en Reino Unido, de destinar la recaudación del 5% hasta ahora vigente de IVA a programas sociales para mujeres.

Una de las manifestaciones organizadas en Londres contra el 'tampon tax', capturada de un video. DL

En Bélgica el impuesto sobre el valor añadido de estos productos femeninos es del 21%, el más alto, el mismo que se aplica en Italia. En Alemania es del 19%. El activismo ha sido clave en la rebaja de los impuestos indirectos sobre estos productos.

En España todavía no ha calado con la suficiente fuerza. Ningún colectivo lo ha tomado como emblema. La iniciativa de la periodista Celia Blanco ha logrado el apoyo de 128.665 personas sobre las 150.000 que se propuso como objetivo. El tema no ha entrado en la agenda del Congreso en la minilegislatura anterior, pero tiene todos los visos de llegar pronto.

El 24 de junio pasado, dos días antes de las elecciones, el candidato del PSOE, Pedro Sánchez, respondió a la petición en change.org iniciada meses antes de las elecciones anteriores: «Sí, creemos que es necesario revisar el IVA», admitió, pero «siempre de acuerdo con la normativa europea», matizó.

Las contestaciones no se hicieron esperar. Aparte de hacer notar el momento, hubo quien apuntó: «¿Normativa europea? Para subir el IVA rápido no necesitaron la normativa europea». Hasta 2012, cuando el gobierno del PP aplica una significativa subida del Impuesto sobre el Valor Añadido, estos productos estaban gravados con el 8%.

El debate en España apenas se ha abierto. Hace poco más de un año la Asociación de Consumidores Facua planteó la rebaja del IVA en estos productos del 10% al 4% y el único candidato que se comprometió con la medida en la campaña electoral al 20-D fue Alberto Garzón.

«Los impuestos indirectos se aplican a todas las personas por igual sin atender a que ganen más o menos (por ejemplo paga lo mismo en IVA sobre compresas la mujer rica que la mujer pobre)», explicó el político en un artículo que publicó en 2012 como miembro de Attac cuando se produjo la subida del IVA.

Las compresas y tampones pasaron entonces de pagar el 8% al 10% de este impuesto indirecto. «En términos de justicia fiscal es más justo subir los impuestos directos porque tienen en cuenta directamente la riqueza original y no su manifestación indirecta», subrayó.

Su propuesta, que figura en el programa electoral de IU desde 2011, generó el pitorreo que muchos de los temas relacionados con las mujeres suelen despertar en las redes sociales. Incluso hubo quien pidió el mismo trato para la Viagra.

Ahora el tema llega por primera vez al Parlamento Europeo. Las activistas Laura Coryton (Stop taxing periods campaign), Juliette Melba (portavoz del colectivo Georgette Sand) y Natalia Kozdra (colectivo Georgette Sand) participaron en la sesión Tax is a feminist issue (Los impuestos son un asunto feminista) en la mesa End tampon tax (Fin al impuesto del tampón) moderada por el eurodiputada verde Karima Delli.

Con un gran tampón como emblema de su lucha contra la erradicación de los impuestos sobre estos productos, las tres expusieron sus reivindicaciones ante un grupo de periodistas de Gamag (Global Alliance on Media and Gender) de diferentes países europeos, incluido Rusia.

«El impuesto del tampón es sexista e ilógico», subrayó Laura Coryton. «El IVA es un impuesto de consumo: la imposición en los tampones supone el doble de castigo para las mujeres», apuntó la portavoz del colectivo Georgette Sand.

En Bélgica, el colectivo Belges et Culottées también ha iniciado una campaña para exigir la rebaja de uno de los tipos de IVA más altos que soportan estos productos en Europa. Piden que se reduzca al 6% o menos como los productos de primera necesidad. la ministra francófona de Derechos de las Mujeres, Isabelle Simonis, apoya la iniciativa. Pero el ministro de Finanzas no lo ve viable. Ha dicho que, como máximo, el 12%.

La eurodiputada Karima Delli, del grupo Los Verdes-Alianza Libre Europea, que también pertenece al colectivo Georgette Sand, ha defendido la erradicación del impuesto en virtud de la directiva de igualdad entre hombres y mujeres.

Junto a su colega español, el eurodiputado Ernest Urtasun prepara un informe sobre la igualdad de género y la política fiscal en Europa basado en las conclusiones de la conferencia del 29 de junio en la sala Petra Kelly del Parlamento Europeo. «Es una oportunidad para revisar el impuesto del tampón, así como la tasa rosa que hace que determinados productos o servicios sean más caros para las mujeres: desodorantes de bola, maquinillas de afeitar o incluso un corte de pelo», apunta Delli.

La copa menstrual es una alternativa a la compresa o al tampón. RAMIRO

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