No habrá ‘dollys’ humanas
Se cumplen 20 años de la clonación La ciencia avanza en el campo terapéutico, pero no se desarrollará en personas.

La oveja Dolly, de cuya clonación se cumplen veinte años, acariciada por su creador, el británico Ian Wilmut. REDACCIÓN
colpias | madrid
Algunos pensaron que se trataba del mayor avance científico de la Historia; otros creyeron que llegaba el apocalipsis. Hace 20 años, el 5 de julio de 1996, nació la oveja Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta. Su llegada al mundo fue vista entonces como el primer paso hacia la clonación de personas. Dos décadas después, los temores de los agoreros parecen infundados, y la clonación ha sido reemplazada por otras tecnologías como fuente de la medicina regenerativa en seres humanos. En cualquier caso, la clonación no se ha quedado encerrado en el cajón de los avances científicos inútiles, sino que ha derivado hacia otras aplicaciones, no solo en el campo de la medicina, sino también en el de la alimentación e incluso en el del ocio.
Actualmente, la clonación de humanos ha derivado hacia otras técnicas, como la clonación terapéutica, en la que los científicos logran células madre a partir de un blastocito, es decir, un embrión en sus estadios iniciales. Un paso más allá ha sido el impulso de otras tecnologías, como la de células madre pluripotentes inducidas, que mereció el premio Nobel y que consiste en crear células especializadas haciendo que remonten a niveles de desarrollo anterior, de manera que se puede prescindir de recurrir a embriones. Otra ramificación de este avance es la transferencia de genes a través de las mitocondrias, que permite implantar ADN en un óvulo sano para crear un embrión libre de las mutaciones anómalas que pueda sufrir la madre.
Así, la puerta casi cerrada para la clonación humana está entreabierta para la clonación animal. Los ganaderos han utilizado la clonación no para vender más carne, sino para mejorar la raza de sus rebaños, una técnica que se permite en países como Estados Unidos, Argentina, Brasil, Canadá y Australia, pero que está absolutamente prohibida en la Unión Europea.