Diario de León

Cara aventura en la playa

Fumar, reservar sitio, pescar o bañarse con bandera roja sale caro, con multas de hasta 90.000 euros La ausencia de una ley nacional y el exceso de normativas locales puede convertir un día de ocio en una jornada de ruina económica doméstica.

Unos jóvenes se bañan en la playa, ayer en Ondarreta, San Sebastián. JUAN HERRERO

Unos jóvenes se bañan en la playa, ayer en Ondarreta, San Sebastián. JUAN HERRERO

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Rafael González | madrid

Fumar en la playa puede costar 450 euros y bañarse con bandera roja unos 1.500 en Gran Canaria, no controlar al perro en Ibiza hasta 3.000 y pescar sin autorización en Valencia hasta 90.000, pero sin una legislación estatal todo depende del último bando municipal o del organismo competente.

La ausencia de una ley nacional y el exceso de normas locales puede convertir la visita a la playa en una aventura para los turistas que desean acampar, practicar nudismo o reservar un sitio con la sombrilla, que deben estudiar las ordenanzas municipales para saber qué pueden hacer y qué no.

Pese a la existencia de una Ley de Costas para toda España, hay «lagunas legales» que emplean las comunidades autónomas con determinadas competencias —como Andalucía y Cataluña—, ayuntamientos e incluso diputaciones y mancomunidades para introducir sus propias regulaciones, explica a Efe Antonio Reina, letrado especializado en esta legislación.

Reina lamenta el «exceso de normativa reguladora» porque conduce a un constante choque competencial: «es absurdo que las playas de un municipio dispongan de una norma y, en las del al lado, se aplique otra diferente».

En el litoral existen numerosas playas acotados para los perros: Bocabarranco (Las Palmas), Figueretas (Ibiza), El Rinconín (Asturias), Llevant (Barcelona)...

La mayoría exige llevar atado al perro, portar su documentación, recoger sus excrementos y responsabilizarse en caso de desperfectos.

Sin embargo, su presencia puede afectar a la calidad del lugar aunque «se porte bien», como ha sucedido en Pinedo (Valencia) que acotó una zona especial para canes y eso le ha supuesto perder su bandera azul.

«Comprendo a los dueños de mascotas pero no están permitidas formalmente en toda la costa española durante las 24 horas del día por motivos sanitarios», ha advertido a Efe Antonio Alcedo, presidente de la Asociación Profesional de Playas y Medio Ambiente (Apyma), ya que, por ejemplo, «la combinación de orines de perros con temperaturas elevadas provoca la aparición de pulgas».

Pese a las regulaciones locales, la Ley de Costas «no permite la exclusividad y determina que la playa es libre y gratuita», añade, por lo que destinar áreas específicas para animales, así como para nudistas, militares, homosexuales o cualquier otro colectivo supone una «privatización parcial» que incumple esa norma.

Por la misma razón, ocupar la primera línea de playa con sombrillas y toallas tampoco son legales: nada impide ir a primera hora, pero no se puede reservar sitio y el bañista debe permanecer junto a sus pertenencias.

«Las playas no tienen dueño, no se paga por acudir y no se pueden privatizar bajo ningún concepto», ya que «son de todos los españoles», recalca.

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