La máquina que mide el estado de ánimo
Una empresa palentina recoge en un dispositivo las emociones del piloto Hugo Scagnetti Con la sensibilidad de la piel.

Imagen facilitada por el piloto Hugo Scagnetti, con el aparato que mide las emociones. EFE
almudena álvarez | palencia
La empresa palentina Sociograph Neuromarketing ha medido, de forma pionera, las emociones y el estado de ánimo del piloto Hugo Scagnetti en su viaje en moto alrededor del mundo, durante 37.000 kilómetros y 80 días, algo que ninguna otra técnica de Neurociencia había hecho hasta ahora, informa Efe.
Con esta experiencia pionera Sociograph ha querido dar respuesta a algunas preguntas que hasta ahora no la tenían, aplicando Neurociencia y una tecnología única para medir las sensaciones a través de la electricidad de la piel.
De esta forma han puesto números a las emociones de una vuelta al mundo y a las sensaciones que provoca tocar el cielo en Grecia, cruzar el desierto de Uzbekistán, bordear la frontera entre China y Kazajstán, asomarse al lago Baikal, atravesar Corea del Sur, asomarse al parque nacional de Yellowstone, o conducir por Chicago.
La aventura la ha servido sobre ruedas el piloto Hugo Scagnetti, que, patrocinado por Telefónica, ha recorrido el planeta desde el pasado 27 de mayo sobre su moto Yamaha, totalmente conectado para tener información constante y a tiempo real de su viaje.
Pero, sobre todo, para cumplir un reto solidario: recaudar fondos para la investigación científica en el campo de la medicina regenerativa con células madre.
Un reto al que no dudó ni un momento subirse la empresa palentina Sociograph a la que la idea de Hugo le pareció «tan bonita» que «quisimos apoyar el proyecto con nuestra tecnología», relata a Efe Elena Martín, responsable de esta empresa con sede en Palencia y Valladolid.
Ellos disponen de una tecnología única y de una herramienta, denominada Sociograhp, que recoge la actividad bioeléctrica de la piel a través de dos electrodos colocados en los dedos índice y corazón y conectados a una unidad inalámbrica, con la que son capaces de medir el impacto que produce un estímulo determinado.
Una tecnología que ya han usado para medir el nivel de atención en el cine, en campos de fútbol, en conciertos o en supermercados, y que tuvieron que adaptar a las características especiales de este periplo. Los sensores que utilizan habitualmente en sus mediciones se ha adaptado a las necesidades del piloto, reduciendo su tamaño y acoplándose al guante del motorista para lograr «que fuera lo menos aparatoso posible y que Hugo pudiera conducir, hacer fotos o grabar vídeos con total comodidad y sin tener que quitárselo».
Para ello, los electrodos que miden las sensaciones a través de la electricidad de la piel, se han colocado en el pulgar y en el tenar, justo donde se unen pulgar y muñeca.