El oso, símbolo cantábrico
Tras 40 años en peligro de extinción, el oso de la cordillera crece en número.

La población de osos alcanza cifras que hacen ver que sí es posible su recuperación. EFE
efe | madrid
Los osos se han convertido en uno de los símbolos de la fauna cantábrica más de cuarenta años después de que esta especie se catalogara en peligro de extinción en la cordillera, donde la población de plantígrados alcanza ya cifras que invitan al optimismo y hacen ver que sí es posible su recuperación.
El oso es una especie que sirve como medidor de un hábitat bien conservado, según explican los directores de las distintas fundaciones que trabajan en la recuperación de los plantígrados en la cordillera Cantábrica, donde en 1995 habitaba una población de entre 70 a 90 osos.
Veinte años después, y tras una larga labor de protección de la especie, la cordillera Cantábrica alberga una población de entre los 230 y los 260 individuos, cuyo principal problema es que están separados en dos zonas, la oriental y la occidental, que no tienen comunicación genética.
La principal amenaza de esta especie, que hoy en día es un auténtico reclamo turístico en los pueblos de las montañas cantábricas, fue el furtivismo, según explica el presidente del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes, Roberto Hartasánchez.
El principal problema actual del oso en la cordillera Cantábrica es la diferenciación entre la zona occidental, en la que los osos evolucionaron notablemente, y la zona oriental, donde la recuperación va a un ritmo más lento.
A pesar de existir un protocolo de recomendaciones para la observación del lince, el lobo y el oso, los directores de las tres fundaciones que trabajan con el oso, piden una regulación especifica para que se pueda disfrutar del animal desde la precaución y sin alterar su hábitat.