Los universitarios se van ‘de bibliotecas’
Las bibliotecas comienzan a llenarse debido a la proximidad de los exámenes de septiembre.

Muchos estudiantes universitarios preparan estos días los exámenes de septiembre. NORBERTO
efe | madrid
Cuando ya casi están contando con los dedos de una mano los días que les quedan para presentarse a los exámenes de septiembre, los universitarios empiezan a llenar las bibliotecas para el esprint final, y algunas de ellas alargan desde esta semana sus horarios hasta la madrugada.
Además de ser una forma de «reencontrase tras el verano», los estudiantes se pueden enfrentar «en compañía» a los apuntes de última hora y se concentran mejor, sobre todo si hay buenas prestaciones, señalan algunos jóvenes asiduos estos días a las bibliotecas.
«Mejor en una biblioteca que estudiar en tu casa muerto de asco», afirman con rotundidad Marcos, Rafa y Pablo, tres jóvenes de entre 20 y 21 años, estudiantes del doble grado en Derecho y Filosofía y que han decidido quedar esta semana como punto intermedio en la biblioteca María Zambrano de la Universidad Complutense de Madrid.
También es aquí, entre manuales y libros, donde puede ser fácil ligar, y es que siempre hay miradas furtivas entre estudiantes que hagan «surgir la chispa», reconocen sonriendo.
Los horarios son otro punto a tener en cuenta por los alumnos a la hora de escoger una biblioteca, que reabren sus puertas y amplían sus horarios ante la proximidad de la convocatoria de otoño. De esta forma, los estudiantes podrán preparar sus exámenes de lunes a domingo.
«Todo lo que sean facilidades se agradece», resaltan estos tres estudiantes que reconocen que estudiar por la noche tiene sus adeptos y es «mejor» que estos centros abran en horas nocturnas e incluso las 24 horas.
Coral, de 21 años y estudiante de Ingeniería Química, también se acerca a estudiar a la biblioteca que lleva el nombre de la filósofa y ensayista porque estudia «mejor que en casa».
«Me quedaré probablemente hasta la 1 de la mañana, ahora es cuando hay que meter caña, estudiar antes es muy difícil», confiesa esta joven que tienen los exámenes «a la vuelta de la esquina».
«En mi casa no me cunde y para aprobar las tres asignaturas que tengo prefiero ir a una biblioteca», comenta por su lado Patricia, de 20 años y estudiante de Ingeniería Química en la Complutense, que piensa que también se puede estudiar de noche, sobre todo ahora que se agradecen las horas «fresquitas». Precisamente el aire acondicionado, además de la luz, el espacio o el silencio son algunas de las preferencias de los estudiantes a la hora de decantarse por una u otra biblioteca donde recuperar para el estudio el tiempo perdido en verano.