CORNADA DE LOBO
Un buen vacío
Por dentro parece una factoría metalúrgica y, por fuera, la terminal trapezoide de un aeropuerto de la señorita Pepis. Hablamos del Palacio de Congresos de esta ciudad que congrega ¿qué?...
En este tiempo las cosas ya no son lo que parecen. Vegacervera, por ejemplo, hizo un polideportivo que parece una fábrica de chorizos y su fábrica de chorizos parece el polideportivo local, tal cual. ¿Esa es la línea?
Lanzas por ahí la vista y las nuevas iglesias parecen subestaciones eléctricas... las casas de cultura, iglesias cúbicas... las fábricas, naves ganaderas... las cuadras, talleres... los ayuntamientos, palacios de congresos... y todo así... tiempo de edificios travestidos con su toque de violencia de género arquitectónico... ¿de quién fue el gusto y el gasto?... ¿y de quién el susto?...
Viendo el espacioso interior de ese palacete congresual, la pregunta es inevitable: ¿con qué llenarán ahora ese vacío?, vacío que agrandan sus techos en las nubes, ¿cuántos congresos habrá que meterle para justificar el nombre del invento y la inventada necesidad?... ¿cuántos y quiénes pilllarán pisto, plaza o teta en esta nueva nodriza?... y sobre todo, ¿cuánto costará limpiar tantísimo cristal?, salvo que el artista quiera que se llenen de jiña como la fachada del Auditorio diciendo que es «pátina monumental».
Por su arquitecto Perrault nadie pregunta, ni aparece, ni se le espera. Si le invitaran, ¿vendría al remate ya próximo de la primera fase del momio (cinco añitos se han tirado ahí y nadie sabe cuántos decenios pedirá el resto)?... ¿y por qué los arquitectos que vienen de fuera a lucirse aquí salen de León zingando?... lo hicieron Gil de Hontañón, Churriguera, Gaudí, Chueca Goitia... y ahora ese Perrault, que va por ahí diciendo lindezas de León y escupiendo la mano que le dio el chollo.
¿Y el contiguo esqueleto-fachada de la azucarera apuntalado de armazón con sus ventanas como cuencas vacías sin ojos?... A Sócrates le sugiere una parábola de la ceguera, la del tonto provinciano al que cegó aquella abundancia y plagió aquí lo que por ahí ya fallaba... y ya de ciegos, al vacío.