La grasa divina
S e reprocha airadamente que, hablando de corrupción política, se insinúe que la sociedad en general es corrupta por esencia y por historia y de este modo disculpa o no castiga la mamandurria con la severidad que se debe al caso en una sociedad que desarrolló valores que la repudian y leyes que la persiguen (de aquella manera, todo hay que decirlo).
Tal es así, que en no pocos lugares (Valencia en el top) salen votados los que más veces se sientan en el banquillo del juzgado por toda esa ristra de delitos a los que nos acostumbran las noticias: cohecho, malversación, prevaricación, conspiración para delinquir, estafa, fraude, falsedad documental, financiación ilegal, abuso de poder, tráfico de influencias, infidelidad en la custodia de documentos, alteración del precio de las cosas, violación de secretos, blanqueo, evasión... venerados delitos que forman la Enorme, Ilustre y Real Cofradía de la Santa Corrupción «por la grasa de dios», que es el lubricante de todo negocio... negocio que la corporación llamará desarrollo.
Conclusión: el trinque era general y hoy es generalísimo, así que «Vota Trinque», o sea, a tu trincador, claro, pues si dices que todos trincan, de los tuyos te fías más... sabes además que quien vota a un ladrón tiene cien años de condón y un lugar en la cola que espera el turno o la ocasión para joder lo suyo, la marrana o el presupuesto sin que se preñe la conciencia con ridículas culpas... porque la corrupción se aborrece de piquito, pero se envidia de picón... es un crimen en los otros, pero un mal menor en los nuestros... esa grasa... aquí y en Lima, en Corea, en Roma... pon que es global... ¿quién se borraría de esa cola al ver que le toca pillar?, a elegir: una comisioncita, un empelito, una contratita, un quiosquito, una licencita... y santarritarritarrita.
En las elecciones que hoy celebran Galiza y Euskadi saldrán elegidos partidos manifiestamente tiznados por la corrupción... ¿y eso?... les votan... y por más que se diga, nadie vota tapándose la nariz (a nadie le huelen mal sus propios pedos)... se vota adrede... y entonces, el corrupto se considera absuelto porque ahora su culpa pasa al votante.