La Izquierdina
M erece este país una Derechona como esta creciendo a la vez que su delincuencia se sienta en el banquillo del impune o del prescrito jamás proscrito... pero no se merece una Izquierdina que se basta y se sobra a sí misma para desguazarse a lo Caín más puro. Los rojos son de esta manera, como más leídos, adictos a la razón aguda y discutidores natos dándose zurriagazos entre sí con citas eruditas y absolutismos romos, perreando siempre por ver quién es el más listo o el más decente. Su enemigo es siempre el de al lado, no el contrario.
Reconózcase, las izquierdas españolas anduvieron siempre a hostia furiosa. Les va esa marcha, pero lo llaman dialéctica por adjetivarse y absolverse del instinto primitivo que les late ahí, la aniquilación del otro. En la España incivil del 36, el peor enemigo de un comunista era un socialista, su vecino contiguo en las ideas... ¿y la tirria catalana y pistolera que se tenían anarquistas y comunistas?...
La Derechona tiene también sus caínes. Se verán unos cuantos en los tres grandes procesos judiciales en los que comparece. Sin embargo, el viento de las encuestas infla sus velas y no paran ni en su purgatorio, aunque Rajoy tiene el suyo en la fundación Faes que le hizo un daesh y se disgregó del PP como califato ideológico independiente bajo el mando de Az-narín Mojamé. Mientras, la Izquierdina sigue reburdiando en un infierno que se les hará invierno interminable, aunque llamen a Ángel Gabilondo para primaverizarse.
Este no es un país con izquierda, derecha y centro, sino un guirigay escandaloso de tres izquierdas y un negocio mudo de tres derechas que disuelven todo centro al no cesar sus cornetines del pánico de llamar a alineamiento y polarización. El centro, pues, es entelequia... y eso de la Tercera España sólo sirve a literatos o ensayistas originales. Y si hubiere esa tercera, que ojalá, está tele-pasmá y saltando de una a otra cama, que por eso anda siempre malfollá. En fin, que a la hora de la verdad todo se nos queda en dos Españas... y heladoras, con su Derechona cagando sentencias (favorables) y su Izquierdina meando superioridad moral.