Diario de León

El milagro de Lázaro en el agua

Quince personas. con gran discapacidad del CRE participan en un estudio del Ibiomed que demuestra que la práctica de esquí náutico mejora la capacidad de trabajo y la salud. El estudio, pionero en el mundo, se ha desarrollado durante dos años.

Usuarios del Centro de Referencia Estatal (CRE) de San Andrés, junto a la tabla y el esquí adaptado que les permite practicar deporte acuático. F. OTERO PERANDONES

Usuarios del Centro de Referencia Estatal (CRE) de San Andrés, junto a la tabla y el esquí adaptado que les permite practicar deporte acuático. F. OTERO PERANDONES

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carmen tapia | león

«Un reto, ha sido un esfuerzo de superación en el que estoy todos los días. Recomiendo a todas las personas invidentes que lo practiquen y se apasionen». Carmen Rodríguez es una de las quince personas, usuaria del Centro de Referencia Estatal (CRE) de San Andrés del Rabanedo, que ha participado en un estudio de la Universidad de León, pionero en el mundo, sobre los beneficios del esquí náutico en personas con discapacidad. Carmen lloró ayer al escuchar su voz en el video que recoge su hazaña en el agua sobre los esquís, la primera experiencia acuática de su vida.

Las personas que han participado en la investigación han mejorado su capacidad de trabajo y han mejorado su salud. El director del estudio, David Suárez, destaca que, a la vista de los resultados, las personas discapacitadas que practiquen este deporte, además de beneficiarse de una experiencia enriquecedora, mejoran su condición aeróbica y resistencia cardiorespiratoria y cubre las necesidades mínimas recomendadas de actividad física.

La investigación, en la que han colaborado el CRE de San Andrés, la Facultad de Educación Física y Deportiva —dentro del Instituto de Biomedicina— y el Club Deportivo de Esquí Náutico de León, ha utilizado el embalse de Barrios de Luna «con unas condiciones ambientales duras», lo que ha convertido la prueba en un reto para los participantes.

«Es volver otra vez a querer». Con esta frase definió los resultados la directora del centro, Maite Rodríguez. En el estudio se describen los beneficios para la salud de las personas discapacitadas por ser una actividad inclusiva, motivadora para la práctica de ocio, y apta para mejorar la calidad de vida. «Actúa en la esfera social, psicológica y física mejorando la autoestima y las relaciones personales, al aumentar la independencia», explica David Suárez.

El esfuerzo y el manejo del estrés necesarios para «este ejercicio tan exigente» posiciona a sus practicantes en el mejor punto de partida para una vida independiente.

En la presentación de los resultados de la investigación, los autores destacaron el trabajo del deportista zamorano Iván Bragado. «que llegó en silla de ruedas y durante las sesiones consiguó ponerse de pie en el agua. «Eso es un ejemplo de superación».

«En el agua me siento libre, no me veo menos que la persona que va de pie». Iván Bragado superó todos sus miedos tras una operación a vida o muerte de un tumor cerebral que le obligó a dejar el fútbol para iniciar una vida llena de retos personales.

Para practicar esquí náutico hay que desacerse de los miedos. «Son verdaderos atletas. Se necesita fuerza muscular y es un deporte complejo».

León es pionero en la adaptación de este deporte para personas con discapacidad. En el Club Deportivo de Esquí Naútico de León hay ocho personas discapacitadas federadas. «Es un deporte caro y muy minoritario», asegura el director Mario Suárez García.

«Somos los únicos de España que estamos investigando los beneficios que tienen para la salud la práctica del esquí náutico», asegura el director del proyecto. «Es un deporte económicamente exigente e intenso a nivel psicológico».

El equipo y el material se ha adaptado a las capacidades individuales de los participantes. «Desarrollamos una tabla específica para la fuerza, resistencia y atención. Hemos modificado los materiales para adaptarlos al tamaño, reducir la velocidad de la barra e incorporado estímulos sonoros para personas ciegas».

El slalon, dentro del esquí acuático, implica «percibir, interpretar y llevar a cabo variadas combinaciones de movimientos y potencia».

La individualización del aprendizaje elimina barreras. «Nunca antes se había demostrado los efectos del esquí naútico en personas con discapacidad, como tampoco se sabe lo que pasaría si escalaran una gran montaña. Todo está por descubrir», aseguran los autores del estudio.

La eliminación de barreras físicas y psicológicas comienza con el conocimiento de las reacciones fisiológicas ante determinados retos.

Los autores del trabajo esperan poder seguir avanzando en sus investigaciones. Los usuarios del CRE que ayer participaron en la sesión mostraron su interés en repetir la experiencia. «La diversión estaba por encima de todos los valores, el esfuerzo fue superior a la media de todos los parámetros y se incrementó el aprendizaje».

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