El satélite gana a la superstición
El tiempo que los telediarios dedican a la meteorología ha ido en aumento a medida que costumbres como las cabañuelas han decaido al pasar de una sociedad agraria y rural al mundo digital del siglo XXI. Ahora son los satélites los encargados de predecir el tiempo. Es un tema que siempre interesa,y no sólo para dar conversación cuando no se sabe de qué hablar; el tiempo puede condicionar el estado de ánimo con que se afronta la jornada. Desde siempre, el ser humano vio la utilidad de tener información sobre el tiempo: para sembrar, elegir los productos y los momentos... Las cabañuelas forman parte de esa herencia cultural, aunque el profesor de la Universidad de León y biólogo Francisco Javier Rúa Aller insiste en su libro ‘Meteorología Popular Leonesa’ que no forman parte del saber científico popular, sino que son mera superstición. «Expresan una concepción mítica de la naturaleza, por cuanto en las antiguas sociedades, el tiempo era considerado algo cíclico o repetitivo y las fiestas que cerraban un ciclo temporal e inauguraban otro suponían una regeneración del tiempo que en cierta manera era una recreación».