CORNADA DE LOBO
Dale al almirez
Ya vienen los reyes por el arenal... y traen a los niños torta de amonal... pampanitos verdes, hojas de limón, ¡la Virgen, qué ira!, ¡es la madre explosión!... ya vienen los reyes (de la guerra) por la Siria de la harpía y el profeta borracho fornicando sobre el texto sagrado, ese gran pesebre.
Empieza esta vez por ahí, por el arenal en llamas, cuando montes el belén, nacimiento, pesebre, misterio o como lo llames. Esas imágenes de Alepo serán tu convidado pobre a la rica mesa navideña para que puedas decir «no es culpa mía» y meterle diente al asado y gañote al pimple sin que te cruja la tripa ante tanta desgracia ajena y, además, tan lejana.
Después del arenal pon mucho musgo y ovejitas para engañar al desierto y a los críos (pobrecitos si no hay ovejas) y un estanque pantanillo con arroyo de papel de plata por el que corra leche y miel para que naden los patitos y beban los cerditos... y a los pastores les colocas una bombilla roja entre la leña de su hoguera; así quedará claro que son de Al Qaeda y que van a armarla gorda en un mercadillo navideño de Berlín, muy cerquita del portal, mientras cantan «Holanda ya se ve, ya se ve» o «siempre nos quedará París»... cerca de ellos colocarás una fragoneta vestida de Media Luna Roja para los ladrones de corderos y para evacuar de Alepo a combatientes camuflados.
Cambiarás este año el castillo de Herodes por un Kremlin y te pegará ponerle a Putin un pecho de lata y una jabalina entre las piernas velando el cadáver de su embajador en Turquía. No lejos pondrás a Trump de cagón con montón de carajón al lado, y un poco más allá, unas lavanderas o un banco suizo, que para el caso es lo mismo... y ya sólo te restará poner al extremo del belén a los Magos que serán: Rajoy, rey de la magia potagia y melchora (cambiarás su camello por algo con piel de elefante), Angela Merkel como reina gaspara de la cuota femenina y Barak Obama, rey de cuota baltasara y de la magia perdida... y ya puedes apagar la tele, el teatro del mundo está en tu salita... tan sólo te restará tocar la zam-bomba y darle-darle al almirez.
Feliz Navidad, Maricrú.