La nación más joven se muere
Sudán del Sur se independizó de Sudán el 9 de julio de 2011, después de 21 años de guerra civil por lo que se ha convertido en el país más joven del mundo. Sin embargo, dos años y medio después de esa independencia, el nuevo país se enzarzó en una guerra civil entre los leales al presidente Salva Kiir y su gobierno y las fuerzas leales al ex vicepresidente, Riek Machar.
Como consecuencia de la guerra vicil, más de un millón de niños menores de cinco años sufren desnutrición, según la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU. 300.000 mujeres embarazadas padecen también desnutrición grave, por lo que la cifra de muertes entre las madres ha aumentado. Falta agua potable y no hay centros médicos. «En 2017 nos enfermentamos a necesidades sin precedentes, en un número sin precedentes de lugares, y estas necesidades aumentarán durante la próxima estación seca», advierte el responsable de la ONU, Eugene Owusu.
La situación de Sudán del Sur se ha deteriorado tras el conflicto de 2013, que ha provocado el desplazamiento de 2,6 millones de personas a un país vecino. La mayoría son niños. Según el Programa Mundial de Alimentos, los sudaneses del sur siguen cruzando la frontera hacia Uganda, Kenia, Etiopía y Sudán. La situación continúa siendo impredecible, a pesar de que el número de nuevas llegadas se ha estabilizado desde la firma del acuerdo de alto el fuego. En Sudán del Sur, es más probable que un estudiante se encuentre a soldados ocupando su escuela que a maestros preparando sus clases. El 63% de las escuelas están ocupadas por fuerzas armadas. Y más extraño que una escuela en funcionamiento son los mismos maestros.
El país tiene un 70% de analfabetismo. El objetivo del Jesuit Refugee Service lleva 28 años trabajando para acompañar y defender proyectos de educación y formación en las zonas más afectadas por la pobreza.