«Una santa, lista y trabajadora»
La madre Irene García Prado nació en El Burgo Ranero en el seno de la numerosa familia que formaron Cecilio e Irene. Después de formarse como enfermera, profesar los votos de las Siervas de Jesús y trabajar en el Sanatorio Bilbaíno se fue a Chile de misionera. Allí pasó más de la mitad de su vida dedicado al cuidado de enfermos y allí, en Molina, quiso ser enterrada. Pero nunca olvidó su pueblo. Cada vez que venía a España en busca de ayuda para el Buen Samaritano se daba una vuelta por el lugar que la vio nacer en mitad del Camino de Santiago. «Era una santa, lista y trabajadora», comenta José Luis Grañeras, un pariente lejano, mientras ve uno de sus videos en You Tube.