Un paciente de dos millones al mes
El gasto del Hospital de León en la medicación de sus pacientes externos ha aumentado en los últimos años hasta llegar en 2016 a los 25 millones de euros. Crece el número de enfermos que se benefician de este servicio y aumenta también la cartera de terapias financiadas por Sacyl, unos datos que obligan a los profesionales de farmacia del Caule a incrementar el control y el seguimiento especializado de los pacientes

La farmacia para el paciente externo del hospital recibe cada día a un centenar de enfermos que recogen sus medicamentos. MARCIANO PÉREZ
cristina fanjul | león
«El eje de nuestro trabajo es explicar al paciente el valor del medicamento, su capacidad para producir salud o falta de salud, porque todos los medicamentos tienen riesgos asociados que hay que evitar». El responsable de la farmacia externa del hospital, Luis Ortega, precisa que el paciente debe ser consciente de que el objetivo es mejorar su calidad y su proyección vital y eso tiene unos costes, costes que, por su puesto son económicos, pero que implican además muchas más vertientes: la seguridad y la infraestructura personal son dos ejemplos. Y es que el gasto mensual en estos medicamentos asciende a dos millones de euros y sólo el año pasado, la partida invertida supuso 25 millones. El impacto de las terapias para la hepatitis C —el año pasado Sacyl trató a 273 enfermos en el Área de Salud de León— hizo que el presupuesto tuviera su pico en 2015, con 30 millones de euros. Resulta interesante además la progresión del número de pacientes, que supera el 10% al año. Así, en 2014 hubo 4.100 pacientes, un número que se incrementó en 600 el año siguiente, hasta los 4.950 el año pasado.
Implicación profesional
Por todo ello, Ortega Valín subraya la necesidad de implicación del enfermo, un problema, conocido con el nombre de adherencia — tomar la medicación de acuerdo con la dosificación y
el programa prescrito; y la persistencia— que puede modificar el efecto del medicamento sobre la enfermedad. El farmacéutico sostiene que en función de las patologías, la adherencia cambia y explica que los crónicos suelen ofrecer menos constancia que los enfermos agudos, si bien asegura que en general, la adherencia de los pacientes ha mejorado de manera sobresaliente en los últimos años.
La farmacia externa del hospital atiende al año a alrededor de cinco mil pacientes. De forma diaria, son más de cien los enfermos que acuden al hospital a recoger sus medicamentos. Pero la demanda no sólo es del tratamiento en sí. Hay mucho más. Y ese ‘mucho más’ es una de las principales razones por las que estos medicamentos sólo se dispensan en el Hospital. Las patologías por las que los pacientes acuden a este servicio son muy específicas: hepatitis C, VIH, esclerosis, enfermedad de Crohn, fibrosis quística, terapias biológicas, autoinmunes y un largo etcétera de enfermedades que requieren de un seguimiento personalizado y específico. Además, en ocasiones se trata de medicamentos con técnicas de administración complejas y riesgos asociados importantes. «La complejidad de las patologías y terapias exige un conocimiento específico y coordinado con los equipos multidisciplinares», detalla Luis Ortega, que precisa que en estos casos se trabaja de manera coordinada con todos los especialistas implicados.
Ventajas del Hospital
Asimismo, destaca que la gestión de estas terapias es muy costosa. «Nosotros no cobramos por vender más y se busca la eficiencia, el medicamento más ventajoso para el paciente en igualdad de condiciones», explica. El responsable de la farmacia externa añade que esto permite priorizar las características y necesidades de cada paciente a la hora de condicionar de qué manera se le da el medicamento. «No es lo mismo un joven homosexual con VIH que un usuario de drogas por vía parenteral de 50 años. El abordaje debe ser diferente», defiende. Asimismo, constata que el background, la historia tanto personal como clínica del enfermo ‘pesa’ a la hora de procesar cada historia. «Es una labor complicada que exige actos específicos y profesionalidad, pero tiene muchas recompensas», manifiesta la doctora Esperanza Gutiérrez, responsable junto a Luis Ortega de la farmacia.
Los pacientes más ‘fáciles’ son, en opinión de estos profesionales, las personas mayores con gran confianza en los profesionales, que reconocen el esfuerzo del sistema y del profesional. «Los hay que incluso te dicen que no merecen tanto. Yo me siento muy agradecido a este tipo de paciente», destaca. Otra de las ventajas de la farmacia externa es la gestión de datos, que permite realizar estudios epidemiológicos y pronósticos, saber si las medidas que se están tomando son eficaces o si están cambiando los patrones de contagio en las infecciosas, por ejemplo. De esta manera, se pueden moldear las políticas de salud en beneficio del paciente.
Asimismo, ver una vez al mes a cada paciente permite detectar y resolver problemas que de otra manera sería imposible abordar. «Así, podemos derivar al paciente al médico de manera temprana», recalcan los profesionales.