«No es un albergue, es un hogar»
Si bien este piso se abrió hace apenas un año, el proyecto comenzó en junio de 2005, cuando los trabajadores de Cáritas comprobaron la necesidad de poner en marcha un recurso de acogida que no estuviera directamente ligado con alojamientos para personas sin hogar (albergues), o mujeres víctimas de violencia. Para la oenegé resultaba imperativo contar con un servicio lo más normalizado posible para mujeres que, aún habiendo tenido un itinerario laboral, formativo y familiar, se hubieran visto empujadas al «precipicio de la necesidad». Fue entonces cuando se alquiló una vivienda de dos plantas y con seis plazas, cuatro habitaciones. «El proyecto se ha mantenido con la misma finalidad, pero variando y ampliando objetivos para ir adaptándose a nuevas necesidades y nuevos perfiles, aprendiendo de los errores y experiencias de cada una de las personas acogidas que han dejado su huella y sello personal», destacan los responsables. Así, la metodología de trabajo se ha ido acoplando al acompañamiento continuo e individualizado desde la escucha y respeto de las mujeres que acceden a él.