RETRATOS CALLEJEROS
Cuando Xiana encontró a Mimi en un contenedor

José Manuel, Xiana y Mimi.
carmen tapia | texto
Xiana encontró a Mimi el pasado Jueves Santo metida en una bolsa de basura en un contenedor. La perra, de dos años y medio de edad, empujó a su dueño, con el que pide en la calle, hacia el lugar del que salía un tenue aullido, apenas perceptible para el oído humano pero atronador para la perra, que no cejó en su empeño hasta que José Manuel la sacó del cubo de la basura. Son ya una pareja inseparable. Mimi apenas tiene una semana de vida pero en su corta experiencia gatuna sabe que eso de llevarse como el perro y el gato tiene que ser cosa de otros tiempos. O de peores instintos. Xiana no se separa de Mimi. La deja dormir bajo su cuello, la acaricia a lametazos porque con su llegada ha superado su «embarazo psicológico». Así lo asegura José Manuel, el hombre que se hizo cargo de esta perra después de que un cazador asturiano se la entregara metida en un saco.
Desde hace año y medio piden los dos en la calle en León y se han ganado el cariño de los niños y los adultos que pasan por la acera del reloj de Santo Domingo. Con la llegada de Mimi las muestras de aprecio han aumentado. «Tengo que darle leche en polvo a la gata. La llevé al veterinario cuando la encontré y me cobró 15 euros cuando la consulta son 35. La gente me traía leche de vaca, pero tiene que ser leche en polvo que le doy en un biberón que me regaló el veterinario. Vecinos y niños de la zona visitan diariamente a esta nueva pareja de perra y gata que se han convertido en inseparables. Xiana la cuida, no la pierde de vista, la protege. José Manuel la acompaña. «He notado que me dejan más ayudas».
José Manuel llegó a León hace año y medio. «No tengo problemas de drogas ni de alcohol. Tengo una pareja y acabamos de tener una niña. Ella pedía conmigo en la calle pero ahora vivimos en un piso muy antiguo. He solicitado ayudas pero hasta que no lleve dos años empadronado no tengo derecho a nada. He buscado trabajo pero no encuentro nada, aunque sea sin contrato, como estaba en Asturias en una empresa de reciclaje».