Diario de León
Cristina Fanjul
León

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¿Saben eso de ‘en la salud y en la enfermedad’? Pues la enfermedad de mi marido es su propensión al Barça. Podría ser peor. Antes era del Athletic, el de Bilbao. La mía, es mi devoción por el Madrid, el Atlético, claro. Soy colchonera porque me va la estética del perdedor, la idea del héroe caído, que es la que resume el concepto de España desde que España lo es, esa sensación de estar a punto de algo que siempre está por llegar, la comezón que nunca se termina, la melancolía que surge de saber que estamos destinados a grandes hazañas que son memoria olvidada, que ya fuimos lo mejor que podíamos llegar a ser... en fin, el Atlético. Por eso, aunque los pancatalanistas del Barça se crean que son más que un club, no es cierto, o sí, que yo siempre digo que no hay nada más español que un catalán o un vasco que no quieren serlo, que eso de no saber lo que quieres ser es otro de los grandes conceptos de la hispanidad, que España, como el Barça, es mucho más que un país, es un sentimiento de orfandad, una manera de estar o no estar, que en español —me da igual que sea en catalán, vasco o gallego— son sinónimos. A lo que voy, que el fútbol es mucho más que un deporte, aunque en realidad no es un deporte, o sí, que es una equipación completa de sensaciones, de motivaciones, de conceptos... En fin, que yo soy del Atlético pero me gusta Zidane, que es lo que tiene el fútbol, que las emociones van por libre. Así que llegó Zidane al Madrid y yo comencé a olvidar lo del espíritu del fracaso, pero lo hice por lo mismo, que si Zidane es un bluff, que si no está preparado, que si es un entrenador de transición... ¡Ja! y no me río más porque no tengo claro aún de que lado estaba el martes, que habría preferido que el marcador hubiera estado al alza en ambos lados, pero es que resulta complicado no estar con alguien como Zidane, tan Zidane siempre, que hasta ha demostrado que no pasa nada por meterse en política y mandar a la mierda a Le Pen, Marine, que muchos de por aquí tendrían que tomar nota de que hay veces en las que hay que arriesgarse. Es la única manera de ganar, como el Madrid de Zidane, aunque yo soy del Atlético.

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