Diario de León

Alas para que las piernas vuelen

Treinta personas. con grave discapacidad del CRE participan en una jornada de vuelo adaptado. La libertad de dejar de estar anclados a una silla de ruedas es una experiencia que califican de extraordinaria

Anuar Ennamry sube al avión ayudado por los técnicos y una grúa con una cincha que soporta 13.000 kilos de peso. JESÚS F. SALVADORES

Anuar Ennamry sube al avión ayudado por los técnicos y una grúa con una cincha que soporta 13.000 kilos de peso. JESÚS F. SALVADORES

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carmen tapia| león

Las cámaras han grabado sus caras este año. Todos sonríen. Treinta personas con discapacidad participaron ayer en la segunda jornada de vuelo adaptado, organizada por el Centro de Referencia Estatal para las Personas con Gran Discapacidad (CRE) de San Andrés del Rabanedo. En el cielo, subidos en un ultraligero, encuentran la libertad que les roba la silla de ruedas, a la que permanecen anclados, la mayoría como consecuencia de un accidente de tráfico. «Esto es experiencia y calidad de vida», asegura la directora del centro, María Teresa Gutiérrez. Y experiencias no sobraron ayer.

«Es la primera vez que vuelo. Vas como una moto. Subí asustado, pero luego me acostumbré. Parecía que iba a 200 km/h. Me he sentido muy bien». Anuar Ennamry tiene 38 años. Un accidente de tráfico lo dejó tetrapléjico hace 15 años. «Tuve mala suerte», dice.

Los participantes han superado pruebas previas de idoneidad, una evaluación de los técnicos del CRE en función de sus características físicas y psicológicas. «Este año grabamos las sensaciones que experimentan para que otros usuarios se animen el año que viene», asegura la directora del CRE. En esta edición participan nueve personas más que el año pasado.

La iniciativa se programa gracias a la colaboración de la base aérea, la Fundación Cielos de León y la Fundación Sillas Voladoras, cuyos responsables acompañaron ayer a los participantes, junto a personal especializado del CRE.

La presidenta de la Fundación Sillas Voladoras, Elisabeth Heilmeyer, primera mujer piloto en silla de ruedas, trabaja para conseguir que las personas en silla de ruedas puedan volar solas en ultraligeros, aviones como los dos que se utilizaron ayer en la base aérea de la Virgen del Camino, con peso inferior a los 450 kilos. «Yo tenía la licencia de piloto antes del accidente. Volar ahora me da una sensación de libertad que no tengo en la silla de ruedas. En el cielo no nos encontramos con ninguna barrera arquitectónica». Heilmeyer está en silla de ruedas desde hace 14 años.

«Espero notar la sensación de no tener la silla de ruedas siempre conmigo». Mamen Soto tiene 48 años. Espera su turno para subir al avión, al que accederá sujeta en una grúa con una cincha que soporta 13.000 kilogramos de peso.

«Me motiva la sensación agradable, ver todo el paisaje desde arriba. Me han dicho que me llevará hasta San Miguel de Escalada, que es mi pueblo». Manuel Martínez López tiene 36 años. Un accidente de tráfico lo dejó en la silla de ruedas hace nueve años. «Me defiendo gracias al móvil y el ordenador, que he aprendido a manejar después del accidente. Me gusta publicar en youtube videos de maquinaria agrícola y tengo una colección de tractores en miniatura».

Cileni Domínguez, de 43 años, es brasileña. Prefiere no hablar de su accidente. «En esta actividad busco aventura y libertad».

Ana Pozo tiene 34 años y es la primera vez que sube al avión. «Flotaba. El piloto me ha hecho un regalo, un picado. Es como si el corazón se me saliera del pecho, todavía me palpita. Es flipante». Asegura que está en el CRE para aprender a ser independiente. «Es la primera vez que salgo de casa», dice.

Cada paseo por el aire tiene una duración de quince minutos. «Se hace muy corto», dice David Pérez, de 56 años. «La ciudad de León se ve pequeña y el campo inmenso. Sentí libertad, mucha libertad».

Deli Manga, de 65 años, con una enfermedad neurodegenerativa, experimentó «mucha paz».

La jornada, que pudo realizarse a pesar del fuerte viento, tuvo el apoyo del teniente coronel Feliz Santos Álvarez.

Uno de los participantes en la iniciativa, ayer en la base aérea. JESÚS F. SALVADORES

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