«Si suena reguetón nos vamos»
Tres mil personas se. decantan en León por el universo fandom. Son frikis, una cultura que crece en la provincia. El Día del Orgullo Friki, que se conmemora mañana, pone en valor a los seguidores de los videojuegos, películas ochenteras y juegos de rol. Preparan un evento multitudinario en julio

Carlos Gutiérrez, presidente del Pacto de las Janas de León, con su colección de armaduras medievales.
carmen Tapia | león
Son cada vez más. Crece en León el universo friki, un mundo del que forman parte ya más de 3.000 leoneses y leonesas. Las mujeres se han incorporado con fuerza a un cosmos que se moviliza en la provincia para impulsar un turismo que ya se ha hecho fuerte en Madrid y Barcelona. Mañana se celebra el Día de Orgullo Friki, un acontecimiento que conmemoran los seguidores justo el día, pero del año 1977, que se estrenó en los cines Una nueva esperanza, la primera entrega de la saga Star Wars. Los frikis españoles —y los leoneses—, exhiben su devoción por películas, series y videojuegos que han dejado de ser un gueto para saltar a la ‘gran pantalla’ de los aficionados.
«Estamos infliltrados en todas partes». El presidente del Pacto de las Janas de León, Carlos Gutiérrez, está en el universo friki desde los 16 años. Ahora, con 26, prepara el próximo encuentro de la Level Up en León, una cita que quiere reunir a los más representativos seguidores del movimiento fandom, un punto de encuentro común, un lugar donde conocer a gente con gustos afines y un medio para poder organizar actividades y eventos. Empezaron hace diez años con un puñado de seguidores y este mes de julio, coincidiendo con el décimo aniversario, amplían espacio para las reuniones. El Ayuntamiento de León les cede el Auditorio para la organización de un encuentro para el que Espacio Vías se queda pequeño. «Es un potencial económico que León tiene que aprovechar. En otras provincias las empresas pagan por traer este tipo de actividades».
«Ser friki es un estilo de vida del que no hay que ocultarse. El friki tiene aprecio por la cultura y ahora también por cierto tipo de deportes», explica Carlos Gutiérrez. En el universo fadom los deportes estrella son el Jugger (una especie de rugby y esgrima) el Softcombat (esgrima con espadas de gomaespuma). En León hay un equipo de 40 personas en el Pacto de las Janas que participa en este juego «que es tremendamente visual».
Además de las colecciones, la música también les define. Aunque los gustos son variados, los ritmos estrella son el indie, clásico y heavy metal. «Si nos ponen reguetón nos vamos», sentencia Carlos Gutiérrez, que tiene en su casa colecciones que van desde armaduras y trajes medievales con todos los complementos que cifra en 10.000 euros.
«Lo peor no es el reguetón», dice Pablo Morán (BH), que tiene una colección de 135 muñecos Pop Vinyls. «Lo peor es que te pregunten cuál es la peor casa de Juego de Tronos y no sepas contestar». Porque los frikis no lo son a una sola cosa. Comics, Star Wars, Hobbit, USS Enterprise, Harry Potter, Alien, series ochenteras, Blade Runner, Pokémon, Digimon, el Señor de los Anillos, juegos del rol... están en el centro de sus conversaciones. «El mundo friki ha evolucionado. Antes estaba peor visto pero ahora se ha abierto bastante, ya no es raro, es decantarse por gustos diferentes. A mi me parece raro que la gente se pinte la cara con los colores de su equipo de fútbol, pero hay que respetarlo porque son sus gustos».
¿Pero que diferencia a un friki de un coleccionista?. Pablo Morán lo tiene claro. «La pasión. El friki es algo más que un coleccionista, es un movimiento fan. Es un gusto por un tipo de cultura y personajes».
Más normalizado, la cultura friki ha evolucionado en los últimos años. «Hay gente que sufre maltrato en los institutos porque sus gustos son diferentes. Este país es así, parace que tienes que llevar un balón y una copa en la mano para que te acepten», se lamenta el leonés Carlos Gutiérrez.

