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El cantautor que aprendió a soportar su voz

El legendario Luis Pastor habla y canta hoy en el ciclo ‘El Pasquin Poético’.

Imagen de archivo del cantautor extremeño Luis Pastor. BALLESTEROS

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verónica viñas | león

Confiesa estar cansado de cantar para sus compañeros muertos. Incansable, imbatible, luchador de mil batallas, le duele un país que ha renunciado a tener memoria. Por si alguien pregunta ¿Qué fue de los cantautores?, Luis Pastor tituló así un disco. Hoy lo cuenta y lo canta en León, en el Palacio del Conde Luna, a las 20.30 horas (entrada es gratuita), dentro del ciclo ‘Le Pasquin Poético’. Ha tenido «la suerte» de vivir durante 40 años de la música, lo cual le parece «un regalo de la vida». Para él, un cantautor es «un creador de magia». Desde que empezó en los 70 han cambiado unas pocas cosas —quizá no tantas como esperaba una generación ilusionada con una nueva era—.

Él cantaba «por militancia política» y musicaba a otros poetas. Luego se tomó su tiempo para aprender a cantar, porque, este extremeño sesentón, era entonces «un niño de copla». Su triunfo —confiesa— ha sido «aprender a escribir mis sentimientos y encontrar la expresión de mi voz. Al principio no soportaba escucharme».

Luis Pastor, que ha escrito para intérpretes de la talla de Carmen Linares o Cesária Évora, viaja donde le llamen con Saramago y su elefante. La novela del Nobel portugués es el punto de partida de un espectáculo de teatro concebido por el grupo luso Trigo Limpo Teatro Acert con música del cantautor cacereño.

Luis Pastor sigue siendo un irreductible que se ha salvado de «ese mundo de depredadores que vuelan entorno a la cultura» y roban a los jóvenes creadores.

Está donde quiere estar tras un largo viaje de inconformismo que le ha traído de vuelta a un país que no ha sabido reconocer a cientos de cantautores, de aquí y de Latinoamérica, que apostaron por la libertad. «No hay avenidas de cantautores en ninguna ciudad», lamenta, a pesar de que él ha estado ahí, «abriendo espacios a la cultura», siempre sin olvidar su ideología.

«Quien no tiene memoria no es capaz de proyectar al futuro», cree Luis Pastor, quien dice con ironía que a los alumnos siempre les pilla el final de curso sin llegar al último tema, el de la Guerra Civil y la Transición. «Esa desmemoria la pagaremos».

En los ochenta empezó a escribir una suerte de diario que acabaron siendo De un tiempo de cerezas. Este hijo de la Sierra de las Villuercas cree que estamos «peor que en los 70», una década en la que «había más nivel cultural». Eran años en los que los cantautores eran noticia todos los días. Hoy ya nadie habla de ellos. Pero él no se doblega. «Yo me asumo desde el aprendizaje y desde la realidad de que sé lo que soy», explica.

Si alguien más pregunta qué fue de Luis Pastor, él se adelanta: «Aquí me tienen».

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