LEÓN ■ RADIOGRAFÍA
Las olas de calor matan más en León que las de frío
Los planes de prevención evitarían en León 25 muertes al año provocadas por las olas de calor y frío y ahorrarían 3,1 millones de euros. Un estudio del Instituto de Salud Carlos III cifra en 1,83 muertes de media al día por las olas de calor en la ciudad y otros 1,33 fallecimientos por las bajas temperaturas

El agua fresca ayuda a prevenir los golpes de calor y bajar la temperatura corporal. VILLAR LÓPEZ
carmen tapia | león
La olas de calor provocan más estragos en la salud de los leoneses que las olas de frío. La conclusión se desprende tras el análisis del informe realizado por el Instituto de Salud Carlos III que analiza el aumento de la mortalidad atribuible al frío y al calor en las capitales de España durante los años 2000-2009, aunque la memoria no analiza las consecuencias que tiene el frío sobre la salud a largo plazo.
El estudio Temperaturas umbrales de disparo de la mortalidad atribuible al frío en España en el periodo 2000-2009. Comparación con la mortalidad atribuible al calor señala que a partir de una temperatura mínima diaria de -4 ºC en León se incrementa la mortalidad por causas naturales por ola de frío en un 4%. Los termómetros se desplomaron por debajo de esa temperatura umbral en 12,8 días durante los meses de noviembre a marzo en los diez años estudiados en León. El riesgo de muerte aumenta en un 6% para las enfermedades del sistema circulatorio y en un 11% en las respiratorias. El cifras absolutas, el estudio refleja que, en los diez años estudiados, León soportó 79 días con temperaturas mínimas por debajo de los cuatro grados, lo que provocó el fallecimiento de 231 personas.
La temperatura media en León durante las olas de calor hizo subir los termómetros como máximo a los 33,2 ºC, grados que se superaron en 79 días durante los diez años del informe. En cifras absolutas, en León fallecieron por las altas temperaturas 145 personas.
En un análisis global podría parecer que el frío ha matado a más personas que el calor, pero si se tiene en cuenta que las bajas temperaturas se prolongan más en el tiempo que el calor la diferencia se invierte. La media de muertes diarias causadas por el calor son de 1,83 personas mientras que los fallecimientos por el frío ascienden a 1,33.
El objetivo del informe, publicado en 2016, consiste en determinar para cada capital de provincia española cuál es la temperatura mínima diaria a partir de la cual existe un incremento significativo de la mortalidad asociada al frío, cuáles son los riesgos relativos y atribuibles asociados y cómo se distribuyen geográficamente. Además, realiza una estimación del coste económico asociado a las olas de calor y de frío con el objeto de mostrar la rentabilidad de la implementación de los Planes de Prevención ante las bajas temperaturas.
Las políticas de prevención evitarían en León 16 muertes al año por frío y otras 10 por las olas de calor. Es decir, 25 fallecimientos menos que supondrían ahorrar 3,1 millones de euros al año (31,3 millones en diez años —19,2 en las olas de frío y 12,1 por el calor—). El informe estima la efectividad de los planes de prevención en un 68% lo que económicamente supondría en toda España un ahorro de 1.970 millones en diez años. Lo que el informe no aclara son los conceptos a los que atribuye ese supuesto ahorro y dice textualmente: «En cuanto a la repercusión económica de la activación de los Planes de Prevención ante olas de frío, suponiendo una efectividad del 68%, cada día con ola de frío se evitarían 2,37 muertes, lo que económicamente supone 0,29 M€. Para el caso del calor cada día que se active el plan de prevención ante ola de calor se evitarían 2,04 muertes, es decir, se ahorrarían 0,25 M€. Si se extiende el estudio al total de días de ola de calor y frío, el coste económico de la mortalidad atribuible al frío en los diez años del periodo 2000-2009 sería de 971,7 M€, mientras que el coste atribuible al calor es de 1.093,2 M€».
El informe del Instituto de Salud Carlos III sostiene que las cifras de mortalidad anual atribuible al calor y al frío «justifican por sí mismo la necesidad de articular planes de prevención contra ambos extremos térmicos y su cuantificación económica también apoya esta hipótesis». Los efectos del frío sobre la mortalidad suelen ser a más largo plazo que los del calor por lo que esta ventaja económica quizás pueda verse anulada.
El estudio evidencia que la tendencia cambia principalmente por la mejora de las infraestructuras que se han desarrollado en la última década, y el cambio climático, que reduce la incidencia de los picos bruscos tanto de calor como de frío, lo que repercute directamente sobre la salud. «Los efectos del calor y del frío sobre la mortalidad está decreciendo».