CORNADA DE LOBO
Llorica Manteles
Mandaba en la tele un plano de Puigdemont predicando algo y Efrén en la barra frunció el focico: ¡otra vez el Llorica Manteles!... ¿llorica manteles?... lejos suena ya la expresión, aquella coplilla infantil para burlarse del quejoso o pupitas.
Octavito incitó: ¿imagináis a Rajoy subiendo ceremonioso a la tribuna de las Cortes para replicar al molt honorable president y recitarle con solemnidad lo de «Llorica Manteles, un cuarto me debes, si no me lo das, llorica serás... y no tengo nada más que decir»?... grandiosa perplejidad en el hemiciclo... y regresado a su asiento, a rematar la faena, a citar al morlaco: «aquí te espero comiendo un huevo, patatas fritas y un caramelo»... ni palabra más, y revienta un debate que, por pueril, acaba en rechufla infantil de cuando los niños jugaban en la calle y no se incendiaban la cabeza en cuartos solitarios.
Peláez elogió el absurdo inteligente de la escena, pero no espera tanta agudeza de Rajoy ni del equipo que le pasa puyas y citas para trufar lo suyo.
Sócrates censura las derivas chorras en la tertulia, pero ayer sugirió su vieja matraquita para zanjar el inacabable debate independentista: «Cheli boli bolilla, debajo’l sobaco tengo una nuez, todo lo que me digas, tu padre y tu madre lo es»... ¿y quién replica?...
Peláez se fijó en la muerte ¿inevitable? del viejo patrimonio del mundo infantil: burlas, adivinanzas, retahílas, cuentos, canciones, rimas, nanas, juegos, trabalenguas... pedagogos y expertos dijeron en El Mundo cómo deberían jugar los niños: «Al aire libre, sin directrices y con otros niños»... es el juego como simulacro, destreza, ocio compartido en calles, parques o eras, iniciación a la lealtad, la traición, la maña, la competencia y esas cosas que le van mostrando al crío cómo será de perra la puta vida cuando se la tope... pero hoy juega con pantallitas, sus héroes son musculados, fieros y folladores... o empoderadas putibarbies que dictan moda y también reparten leña o tiros... y así, ¿qué apostáis a que el violar se multiplicará?... el mayor consumo de porno en la red está entre los 12 y 25 años... y el gimnasio o salón de belleza se les hace horizonte.