Diario de León

Demasiado corazón

Lo posee un 20% de la población. No es una enfermedad ni un síndrome sino un rasgo de la personalidad que les hace demasiado sensibles a la vida y a sus efectos....

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

cristina fanjul | león

«Las personas altamente sensibles percibimos más y nuestros pensamientos se procesan de manera más profunda». Carmen Blanco, coordinadora en Castilla y León de Apase, la organización creada con el objetivo de divulgar, ayudar e informar sobre este rasgo de la personalidad, asegura que entre un quince y un 20 por ciento de la población la posee. Subraya, además, que tienen un sistema neurológico diferente y sostiene que se saturan antes y necesitan descansar más que el resto. Unas 200 personas forman parte ya de esta asociación, fundada en Palma de Mallorca en 2012. La corriente que defiende esta peculiaridad orgánica nació en Estados Unidos. Basa sus directrices, según puede verse en su propia página web, en las investigaciones de Alaine Aron, una psicóloga que ha apoyado su carrera en el estudio de la «psicología del amor y es pionera en la investigación de la sensibilidad a través del uso de imágenes de resonancia magnética».

«Tantas como personas»

Sin embargo, ni Adrián Ares, jefe del Servicio de Neurología del Caule, ni su homólogo en Psiquiatría, Francisco Luis Rodríguez, habían oído hablar de esta característica hasta la llamada del periódico. El responsable de Psiquiatría del Hospital de León explica que hay muchos tipos de personalidad, muchos modos de enfrentarse a las vicisitudes de la vida. «Tantos como personas», precisa. El especialista sostiene que es cierto que algunos tienen una serie de características comunes y que es en función de ellas como se han ido conformando los tipos de personalidad descritos de muchas maneras por distintos autores, cada uno según su enfoque, pero defiende que todos ellos son especiales. «Todos tienen un modo especial de sentir, un modo especial de sufrir, de padecer, incluso hay autores y estudios que avalan una forma especial de enfermar. En definitiva la personalidad es una forma especial que tiene cada uno de vivir y las PAS no son más que, una de ellas», afirma.

Por otro lado, Francisco Luis Rodríguez considera que los medios de comunicación y, sobre todo, las redes sociales hacen que hoy en día sea más sencilla la identificación con unos u otros rasgos y la creación de grupos en función de características, deseos y aficiones comunes. «¿Por qué los rasgos de personalidad no iban a ser otra de esas circunstancias susceptibles de ello?» se pregunta. Recuerda, por ejemplo, que ya existen asociaciones de personas tan especiales como las que sufren el trastorno límite de personalidad. «Es recomendable asociarse para ayudarse, buscar soluciones comunes y, en definitiva, sentirse mejor», recomienda. Alerta, no obstante, de la banalidad que encierran desde el punto de vista de la ciencia los libros de autoayuda, que equipara a las revistas de divulgación, si bien destaca que desde el punto de vista de la psiquiatría, el conocimiento de las características de personalidad del paciente, PAS («nomenclatura no utilizada en nuestra disciplina») o cualquier otra forma de ser o de enfrentarse a la vida ayuda al especialista a acercarte a su padecer y tener más éxito a la hora de seleccionar la estrategia terapéutica.

Carmen Blanco subraya que hay «cuatro pilares» para detectar si el rasgo está en el sello biológico. Así, asegura que estas personas suelen reflexionar de manera más intensa porque «procesan toda la información que reciben». Además, precisa que tienden a saturarse antes que el resto porque «poseen un sistema neuro-sensorial más fino de lo normal».

La responsable de Apase en la comunidad considera que se trata de un tema que requiere aún de más investigación y llama la atención acerca de la importancia de la detección precoz durante la infancia. «Los niños PAS son muy especiales y a veces, si no se conoce el rasgo, pueden ser diagnosticados de TDAH o de síndrome de Asperger», asegura. Lamenta la falta de conocimiento y explica que quienes poseen las características de las personas altamente sensibles sufren más por agentes externos como la luz o el sonido. «Nuestro nivel de saturación sensorial es mayor», dice, al tiempo que condena el rechazo que sufren debido a que les afectan determinadas cosas de las que el resto ni siquiera son conscientes. «No es que seamos quejicas, es que sufrimos con más virulencia los estímulos. Nos agota estar a hora punta en un centro comercial, por ejemplo», indica.

Blanco Estévanez subraya la importancia capital que para todos ellos tiene «aprender a curarse» y subraya que, de lo contrario, algunos terminan por enfermar. «Nos conviene cuidarnos y si lo hacemos tenemos mejor salud que los demás», resalta. Y es que, según esta vallisoletana, los PAS deben descansar y no sobreesforzarse, pasar tiempo a solas y practicar ejercicios de meditación. «Las personas altamente sensibles pueden sufrir enfermedades autoinmunes y, según algunos estudios, tenemos un déficit en vitamina D que puede hacernos padecer de tiroides, alergias o diabetes».

tracking