Diario de León
Publicado por
pEDRO TRAPIELLO
León

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Albricias, mi capitán, hay noticia guapa para aplausos o burlas en el cajón de novedades... y revela que la humanidad ya no es tan perra:

Un centro hospitalario de Ibiza (Can Misses) ha puesto en marcha un plan para que las mascotas puedan estar un rato con los pacientes, visitar al amo o al ama que ya no les mima... o si se barruntan finales, para que puedan despedirse de ese ser tan querido, a veces el único realmente querido.

Demuestran los impulsores de la iniciativa los beneficios que reporta... y no me cabe la menor duda... con alguno de mis perros llegué a tener monólogos de mucho alivio en momentos de bajón, aunque verme hablando con un canelo me dio mucha vergüenza la primera vez y miré a todos lados por si alguien me había visto en ese trance tan ridículo, pero después ya no... y otra razón a mayores, la saliva de perro me curó de guaje muchos arañazos de saltar tapias o sebes en correrías por las Eras de Renueva... lo decía Ninín, el pichi de la panda, el enterao, que tenía perro... de caza, ¿de qué iba a ser, si no, un perro en aquel barrio?, medio galgo, con él furtiveaba conejos su padre en el Monte San Isidro hoy litigado y los vendía; en casa «andaban de dinero peor que de rodillas».

Lo rarísimo es que ese centro hospitalario ibicenco es público y no ha seguido a rajatabla esa regla universal que rige toda administración pública: «Un funcionario jamás hace una cosa por primera vez». Y tampoco faltarán razones muy serias para impedir que invadan las clínicas perros y mascotas, ¡esas granjas de parásitos!, dicen algunos, aunque otros replican que también en los hospitales flotan virus y se rifan contagios, pobre perro.

Pero tiempo al tiempo: ya hay empresas que dejan llevar el perro al curro y hasta lo veremos no tardando en las parroquias, si es que no logran tener su iglesia propia, porque hoy el rey de la casa es un perro, el dios.

¿Y la gente africana que el mar no tragó y nos llega en desespero?... pues ve tanto chucho de lujo en estas calles, que ya puede soñar despierta: algún día ganará lo que esa mascota gasta en piensos, medicinas y telares.

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