CORNADA DE LOBO
Podemistas del XIII
Viene de antiguo el podemismo del podremos, recorre la historia desde la rebelión de Espartaco o del pueblo en La Bastilla hasta el «We can»... yes, podemos... si un sistema no rula, hay que hacerle nuevas reglas o mandarlo al cuerno... podremos... vengan ya D’Artagnan y Tentetieso.
El anhelo del podemismo es, pues, viejo. El s. XIII fue su edad de oro, el horno ideal para acrisolar todo tipo de podemistas con gentes de luces o de estaca-ferrata que esgrimían la ética y la fe contra el sistema de cosas corrompidas. Se vio entre algún clero rebelde, religiosos que censuraban el falso cristianismo del poder comendatario de monasterios, curias o papados podridos de lujos y magnificencias... y lo repetía un clérigo rural que en ese siglo fue detenido en la catedral de León repartiendo panfletos afines a la herejía cátara que nos llegó aquí desde Francia, como casi todo lo bueno: el vino viejo, la ojiva o la biblioteca.
Fueron mayoría algún tiempo en la Occitania francesa esos cristianos heréticos, los famosos cátaros, que suscribían la doctrina de un profeta persa del s. III, Mani o Manes o Maniquaeus, el del maniqueísmo, doctrina gnóstica en cuyo bulto van juntos Zoroastro, Platón, Buda o Jesús; cuajó algo entre cristianos coptos y sirios; y en Europa, siete siglos después; dice su credo que todo lo material es obra del diablo -el cosmos, la tierra, los seres vivos, las mujeres- y Dios sólo hizo el espíritu y el Cielo; buscaban al hombre perfecto y puro (eso significa katharos) y la verdad es que dieron alguna lección de pobreza o castidad a la corrupta Iglesia medieval... eran ellos tan alternativos, que hasta predicaban un vegetarianismo fundamentalista... su podemismo lo acabó masacrando el Temple.
Fue un siglo revuelto, florecen podemismos hasta en la Iglesia y se crean dos nuevas órdenes, dominicos y franciscanos, denostados al principio, universitarios unos para ser élite teológica (el Opus de aquella) y poverelli los otros (como teología de la liberación), unos atizando a los erráticos de la fe y otros denunciando desde su pobreza de arpillera... y después les engulló el sistema que combatían... normal.