esperanto loglan tolkien
idiomas para comunicarse, para soñar, para pensar...

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El esperanto es la lengua planificada internacional más difundida y hablada en el mundo.? El nombre proviene del seudónimo que L. L. Zamenhof utilizó para publicar las bases del idioma en 1887. La intención de este doctor fue crear una lengua fácil de aprender y neutral, más adecuada para la comunicación internacional. Como quedó recogido en la Declaración de Boulogne, el objetivo del esperanto no es reemplazar los idiomas nacionales. Esta lengua es simplemente una alternativa internacional rápida de aprender frente a las grandes lenguas que surgen según las potencias de la época y suponen un elevado coste en recursos e igualdad lingüística.
Loglan (logic language) es una lengua construida diseñada originalmente para la investigación en lingüística, en particular para demostrar la hipótesis de Sapir-Whorf.
Fue desarrollado desde 1955 por James Cooke Brown con el objetivo de establecer un idioma tan diferente de los naturales que, si la hipótesis antes nombrada fuese cierta, llevara a las personas a pensar de una manera diferente y menos limitada. El loglan es la primera lengua lógica creada y por tanto ha servido de base e inspiración para desarrollos posteriores como el Lojban y el Ceqli. Brown fundó el Instituto Loglan para desarrollar el lenguaje y aplicaciones relacionadas con él, pero de hecho nunca dejó de considerarlo un proyecto de investigación en proceso e incompleto.
Tolkiendesarrolló los cuatro componentes de que debe constar cualquier idioma: la sintaxis, la fonética, la morfología y el vocabulario. «Para él, la creación de lenguas era un hobby», sostiene Mario de la Fuente, que asegura que uno de los logros magistrales de ‘El Señor de los Anillos’ fue que el autor desarrolló todo el universo y la historia a partir de las lenguas. «Y son lenguas que se hablan. Hay congresos y revistas alrededor del élfico y sus variantes, el sindarin y el quenya.
El khuzdul, la lengua hablada por los enanos, se parece a la de las lenguas semíticas, como el árabe o el hebreo, mientras que el sindarinse basa en el latín y el galés y el quenya, en el finés.