Diario de León

Plan para reducir el impacto de las fracturas de cadera

Las fracturas de cadera tienen en León un coste de 14 millones de euros al año. Por los quirófanos del Hospital de León pasan anualmente 550 pacientes mayores de 65 años. La mitad no volverán a caminar de forma independiente. Geriatría se suma a los registros para evaluar las causas de las caídas..

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León

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carmen Tapia | león

El servicio de Geriatría del Hospital de León se suma a los registros multicéntricos autonómico y nacional de fractura de cadera para evaluar el proceso y mejorar la calidad asistencial y social del anciano. La fractura de cadera obliga a pasar todos los años por el quirófano del Hospital de León a 550 personas mayores de 65 años. El coste sociosanitario del tratamiento de estos pacientes supone una inversión de 14 millones de euros sólo en el área sanitaria de León. La mitad no volverá a caminar nunca de forma independiente. «Pero para los ancianos frágiles, una fractura de cadera puede suponer perder la capacidad para seguir viviendo en su domicilio ya que entre el 20 y el 40% necesitan un cuidado formal en el domicilio o en residencias», explica la geriatra del Hospital de León, Sonia Giménez. La tasa de mortalidad tras este incidente es muy elevada. Entre el 5 % y el 15 % fallece al mes de la fractura y hasta el 30 % al año.

El tratamiento integral de los pacientes con una fractura de cadera no sólo incluye el aspecto quirúrgico, sino que es mucho más complejo. «Debe tener como objetivo disminuir la mortalidad y recuperar la situación funcional de la fractura».

León se incorpora al primer Registro Multicéntrico Autonómico de Fracturas de Cadena en Castilla y León, que se acaba de publicar en la Revista Española de Geriatría y Gerontología. Se trata del primer registro de datos de fractura de cadera multicéntrico de una comunidad autónoma en España. En el registro participan 13 hospitales de Castilla y León : Salamanca, León, Valladolid (Clínico y Río Hortega), Burgos, Palencia, Zamora, Ávila, Segovia, Aranda de Duero, Ponferrada, Medina del Campo y Miranda de Ebro. El objetivo del registro es conocer las características demográficas, clínicas, funcionales y asistenciales de los pacientes mayores de 75 años durante la hospitalización por una fractura en León y Castilla y León. «Sirve para detectar aspectos que se pueden mejorar. La información es muy valiosa para los profesionales sanitarios, pero también para que los gestores adopten los recursos a la realidad. Además de ser un estudio realizado en varios hospitales a la vez, con las mismas variables, permite comparar los resultados con centros de similares características integrados en el mismo sistema de salud Sacyl».

El tratamiento integral de los pacientes con una fractura de cadera no sólo incluye el aspecto quirúrgico, sino que es mucho más complejo. «Debe tener como objetivos disminuir la mortalidad y recuperar la situación funcional previa a la fractura», explica la geriatra.

El perfil

Los pacientes con fractura de cadera suelen cumplir los criterios de atención de usuarios geriátricos. Son muy mayores, con una media de edad de 86 años en la mayoría de los estudios, con varias enfermedades crónicos, deterioro funcional por la fractura, alto porcentaje de pacientes con demencia (entre el 25 % y el 30 %) y una delicada situación social que empeora mucho más tras la fractura. «Todo ello favorece la aparición de complicaciones durante el ingreso hospitalario y la descompensación de los problemas previos, motivo por el que se benefician de la colaboración del geriatra y el traumatólogo». La Ortogeriatría ha demostrado con alto grado de evidencia, que la intervención precoz y continuada de geriatría en la atención del paciente anciano con fractura de cadera mejora numerosos parámetros clínicos lo que se traduce en menos complicaciones, mejor situación funcional, mejor ubicación al alta y menor mortalidad. La geriatra Sonia Giménez destaca que, además, hay una mejor respuesta sanitaria con la reducción de la demora quirúrgica, menor estancia hospitalaria global, menos ingresos en residencias, «menos costes», asegura Giménez.

Castilla y León incluyó en el año 2007 como objetivo institucional que todos los mayores de 75 años con fractura de cadera fueran valorados en el servicio de Geriatría. «Como consecuencia de la evidencia científica del beneficio de la ortogeriatría y de la normativa de nuestra comunidad, el 93% de los hospitales públicos de Castilla y León cuentan con actividad ortogeriátrica. «Esta actividad consiste en que el geriatra es consultor de Traumatología, pero con un alto grado de implicación mediante seguimiento diario y reuniones formales o pase de visita conjunto», explica la especialista. El objetivo del servicio de Geriatría es estabilizar patologías agudas y evitar la descompensación de enfermedades crónicas, ajustar el tratamiento farmacológico al más indicado para el paciente en ese momento y evaluar la presencia o riesgo de padecer problemas tan frecuentes como anemia, el delirium, úlceras de presión, retención urinaria, dolor y desnutrición.

Sólo el tratamiento de la fase aguda supone una media de 15.000 euros anuales por paciente, pero ese sólo es el 60% de los costes totales, que ascenderían a más de 25.000 euros. Además hay que añadir el impacto económico social y familiar para su cuidado.

Prevención

Para evitar fracturas por fragilidad es esencial mantener unos hábitos saludables de alimentación, con una ingesta adecuada de calcio, ejercicio físico habitual y vida activa. Después de sufrir una fractura es especialmente importante la prevención secundaria manteniendo las medidas alimenticias, valorando el riesgo de caídas y el tratamiento de la osteoporosis.

El proyecto de registro y estudio de las fracturas de cadera de Castilla y León ha servido de pilotaje y antesala del Registro Nacional de Fracturas de Cadera implantado este año, en el que también participa el Hospital de León. La información obtenida de este registro permitirá comparar los resultados de cada hospital participante a lo largo del tiempo, comparar los resultados con otros centros de la misma comunidad, con otros hospitales de España y con datos a nivel europeo.

Irlanda, Escocia, Noruega y Reino Unido cuentan con registros, pero España empieza ahora a tomar conciencia del problema sociosanitario y el impacto económico que supone tratar y cuidar a un anciano dependiente, con importante complicaciones médicas y un mayor deterioro funcional.

Sonia Giménez, Javier Idiate e Isabel Porras, equipo de Geriatría del Hospital de León. F. OTERO PERANDONES

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