CORNADA DE LOBO
Abuela, niño y cura
La Trinidad Pasional del catalanismo arriscado la forman tres personas de carne que tiembla, hueso que arma y alma que bate.
Primera persona: La Abuela.
Es la de cara ensangrentada en aquel Domingo de Marras, primero de octubre, tras el porrazo de un gorila enjaulado nada profesional ni proporcional que brindó a la tribu independiente el icono deseado y más difundido demostrando la incontestable brutalidad del españolismo policial fascista que impide la pacífica navegación de las urnas sin evitar abrirle la cabeza a una beatífica e inofensiva viejita que conmueve mucho porque en todo el mundo una abuela representa los grandes valores nacionales y amorosos de la tradición, la vida entregada y el clan familiar (en catalá: clá ferrusolo), imagen tan tremenda de abuela con fuente de sangre en la frente, que cualquiera pasa al instante del condolor a la furia y a las ganas irreprimibles de devolver la hostia con muchísima propina. El pueblo la venera ya como la Ecce Homa del calvario que está sufriendo.
Segunda persona: El Niño.
Es ese nano que va dirigiéndose a los guardias sobre los hombros de un papá convertido en el cristobalón temerario que decide cruzar su jordán y la paciencia de los gorilas... y es esa criatura tierna que embelesa con su gorrito del Barsa y su senyera en el carrito de bebé, adorable cunita de este belén que pide mesías y nuevo reino... y es ese niño doctrinal que rotula cartulinas con flores y frees catalonias para hacer una PAU gigante en el patio del cole, niño que aparece en toda manifestación ignorando si va para hacerse mayor o si le llevan de escudo.... es un Niño de mañanas republicanas.
Tercera persona: El Cura (capellá).
Viene a ser como el Espíritu Santón que bendice esta espirituosa eucaristía independiente (o misa aparte) de la que se sale borracho de fe, cargadísimo de esperanza, tacaño de caridad y con la decisión bizarra e irracional de un «somatén recién comulgao».
Trinidad imbatible: Abuela, Niño y Cura; tres personas distintas y un solo catalán verdadero: Dios... que por eso todos «esos» van en esto «como Dios».