‘Jovencitas’ que son víctimas de trata
Atrapadas en las garras de la prostitución, explotadas a veces por sus familias. Las menores víctimas de trata son el eslabón más débil de un gran negocio que no existiría «si no hubiera demanda por parte de puteros», afirma Rocío Nieto, de Apramp.

Rocío Nieto, fundadora y presidenta de Apramp, participó ayer en el Musac en las décimas jornadas de mujeres inmigrantes de la Fundación Isadora Duncan. RAMIRO
ana gaitero | león
Si la trata de seres humanos con fines de explotación sexual es un negocio en auge, que mueve más de 3 billones de euros al año en el mundo, el tráfico de menores con los mismos y otros fines, como los matrimonios forzados, la mendicidad y el tráfico de órganos, está en la cresta de la ola.
Detrás de los reclamos de ‘jovencitas viciosas’, ‘muñequitas insaciables’ o ‘recién llegada brasileña’ hay mujeres y casi niñas que sufren estrés postraumático, han sido o son víctimas de una violencia brutal y muchas veces llegan a España con la complicidad de sus familias.
Así lo denunció ayer Ampramp, la asociación pionera en España que trabaja con mujeres y niñas víctimas de trata para la explotación sexual en el transcurso de las X Jornadas de Mujeres Inmigrantes organizadas por la Fundación de Familias Monoparentales Isadora Duncan y dedicadas en esta ocasión a Violencia hacia menores: trata y matrimonios forzosos.
Su presidenta y fundadora, Rocío Nieto, desveló que en los dos últimos años un total de 43 menores han sido rescatadas de la garras de tratantes de seres humanos por Apramp, la asociación pionera que desde hace 32 años trabaja con las mujeres y niñas víctimas de trata.
«Son chicas a partir de 15 y 16 años que por lo general han sido prostituidas o violadas en su país y que muchas veces llegan a nuestros de la mano de sus familias», explica. Aunque no existen datos oficiales en España, la ONU estima que en la actualidad los niños y las niñas representan una tercera parte de las víctimas detectadas en las tramas de trata y de cada tres menores que sufren esta lacra dos son niñas y uno es niño. Naciones Unidas apunta también que España es uno de los principales países de destino de víctimas de trata con fines de explotación sexual. Y también se sabe que el 62% de las mujeres fueron iniciadas en la prostitución siendo menores de edad.
Así que hay más de seis posibilidades sobre diez de que una mujer que está esclavizada en clubes de alterne o pisos piensen como Elisabeth, de Colombia: «Yo no sabía que servía para otras cosas, creía que no podría hacer nada más, que ya estaba perdida…».
Sin embargo, ella como otras jóvenes rescatadas ahora tienen «una nueva vida». Hace quince años, Apramp empezó a detectar la presencia de menores entre las víctimas de trata. La creación de la unidad móvil de rescate, integrada por doce mujeres sobrevivientes de la trata, ha sido crucial en la visibilización de las menores víctimas de trata.
«Mis hermanas me trajeron, me encerraron en un piso y por la noche me llevaron a otro piso. Me metieron en una habitación y empezaron a entrar clientes que querían que les hiciera cosas», cuenta Cristina, una joven rumana que aporta su testimonio a Exit, el documental realizado por Mabel Lozano con testimonios de menores sobrevivientes de trata, en colaboración con Apramp para visibilizar este problema en España.
Apramp trabaja exclusivamente con mujeres y niñas. Dispone de un piso y de personal especializado además de contar con la unidad de rescate móvil cuya conexión con las unidades especializadas del Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil es crucial para rescatar a las víctimas menores.
«Las mujeres de la unidad de rescate son diferentes nacionalidades y hacen de intérpretes, han pasado por lo mismo y saben cómo se sienten las víctimas», explica Nieto. Una vez que son rescatadas la Fiscalía de Menores otorga la guarda a la asociación, mientras que la tutela queda en manos de la Comunidad de Madrid.
El trabajo de recuperación de estas jóvenes no es sencillo. Por lo general, salvo las de origen latinoamericano, no hablan el idioma y sufren secuales importantes de la vida que han llevado en los pisos clandestinos en los que son explotadas. «No es fácil que se las pueda integrar en los institutos», añade la presidenta de Apramp.
La asociación tiene diseñados talleres específicos y cuenta con voluntariado de diversos ámbitos para proporcionar a estas jóvenes herramientas que les permitan ser más autónomas. «En una primera fase viven en nuestro piso y cuando están más normalizada su situación pueden pasar a las residencias que dependen de la Comunidad de Madrid, pero hay que tener mucho cuidado con las recaídas. «Es muy complejo porque han sido abusadas en sus países de origen», subraya Nieto.
Una de las premisas con las que trabajan para recuperar a las víctimas es que en el círculo de la explotación sexual «es muy fácil entrar y muy difícil salir», apunta. Además, las redes «están muy organizadas» y «mientras haya demanda tienen negocio», añadió.
Por eso desde Apramp apuntan hacia los puteros como una de las claves para erradicar la trata de seres humanos con fines de explotación sexual: «Ellos también son responsables», insiste. En este sentido, el informe de Apramp sobre menores y trata deja en evidencia que España es el tercer país del mundo con más hombres que pagan por sexo.
Por la tarde, una mesa redonda abordó la lucha contra la trata de personas en León con la participación de Julio Crespo y Carlos Fernández, responsables de Extranjería y Equipo de Delitos contra las Personas del Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil, respectivamente, así como la fiscal encargada de migración, Sonia Santos.
Natalia Cañiz García, abogada de Accem, subrayó en la misma línea que Apramp que «en no pocos casos los tratadores proceden del ámbito familiar de la víctima».
aSILO A CUENTAGOTAS
Asimismo, puso en evidencia esta letrada que desde 2009, año en que se incorpora a las víctimas de trata como beneficiarias de asilo y protección internacional, «sólo se han hecho seis concesiones a mujeres víctimas con sus hijos menores de edad», lo que denota el «carácter restrictivo» del beneficio de la protección internacional.
En muchas ocasiones, apuntó, se exige la denuncia previa en el país de origen como requisito para la concesión de la medida, algo que es muy poco probable que se haya producido. «Las mujeres tienen miedo y mienten sobre su nacionalidad» cuando se encuentran ante un policía o los funcionarios de asilo.
La abogada explicó que en el caso de las africanas la trata y explotación sexual se puede prolongar durante años antes de llegar a España, ya que el camino es muy largo y son prostituidas a medida que van avanzando en la ruta hacia el norte para alcanzar Europa.
Las X Jornadas de Mujeres Migrantes de la Fundación Isadora Duncan continúan esta mañana en el salón de actos del Musac con varias intervenciones dedicadas a los matrimonios forzosos, que es otro de los riesgos más frecuentes de las menores que son víctimas de trata de seres humanos.