El ‘jet lag’ de la primavera
¿El último adelanto de la hora? Esta noche los relojes se adelantan una hora, de las dos a las tres de la madrugada. La medida impuesta en la década de 1970 para ahorrar energía se cuestiona ahora. El Parlamento Europeo debate sus efectos negativos sobre la salud. Enrique Gavela, jefe de la Unidad del Sueño del Caule, explica el impacto del ‘jet lag’, más acusado en infancia y personas mayores y da consejos para una mejor adaptación..

Con la llegada de la primavera los atardeceres se retrasan con días más largos. PATRICK PLEUL
ana gaitero | león
La primavera no acaba de llegar pero el reloj no para. Con la llegada del último domingo de marzo, que este año coincide con la festividad de Ramos, las agujas se saltan una hora, entre las 02.00 y las 03.00 de la madrugada, y el sueño se ve mermado en una hora.
El ‘jet lag’ de la primavera es un pequeño viaje nocturno, pero también tiene sus consecuencias sobre el reloj biológico de las personas y de los animales. Una hora de adelanto que sumada al aumento de la luz solar no sólo traen como consecuencia la merma de una hora de sueño en el domingo de Ramos.
El adelanto de la hora es una medida que se adoptó en la década de 1970, en plena crisis del petróleo, con la excusa de ahorrar energía. Sin embargo, los argumentos originales se ponen ahora en la picota y ya son muchas las voces que suman en su contra, desde Ecologistas en Acción hasta la Asociación para la Racionalización de los Horarios en España (Arhoe), que se apoya en las opiniones médicas.
El Parlamento Europeo votó en febrero a favor de una revisión «exhaustiva» del impacto del cambio horario sobre la salud de las personas. Es el primer paso para un cambio de hábito que la Asociación para la Racionalización de los Horarios en España (Arhoe) considera lógico a tenor de las opiniones de expertos favorables a no alterar el reloj biológico de las personas.
Como este año, el adelanto horario aún está en vigor no queda más remedio que asumirlo y tomar las medidas adecuadas para sufrir lo menos posible. El coordinador de la Unidad del Sueño del Hospital de León, Enrique Gavela, señala que el efecto del cambio de hora es similar a un ‘jet-lag’ pequeño, equivalente a un viaje a Londres o a Irlanda con una hora menos que en España. «No es mucho el impacto, pero afecta especialmente a las personas mayores y más aún a las que tienen problemas neurológicos y a los niños pequeños», explica.
Las personas con alzhéimer, párkinson y otras enfermedades neurológicas, así como los niños y niñas tienen más posibilidades de sufrir insomnio, irritabilidad y somnolencia, así como otras alteraciones de la conducta debido al descontrol del reloj biológico.
Para adaptarse de forma más liviana a este cambio horario, el médico, especialista en neumología y trastornos del sueño, aconseja ser especialmente metódicos en las horas de administración de la medicación a las personas mayores y con trastornos neurológicos y en las tomas alimentarias de la población más joven.
Adelantar un cuarto de horario diario la toma de las pastillas o del biberón permitirá que en cuatro días «se adapten sin problema» al nuevo horario y superen sus efectos negativos. «No es conveniente adelantarlas una hora de golpe», advierte.
El cambio de hora tiene un efecto inmediato por la reducción de una hora de sueño, pero sus consecuencias se pueden prolongar debido al aumento de la luz solar al avanzar la primavera. La prolongación de la luz solar altera la secreción de la melatonina, una hormona que regula los estados de vigilia y sueño. A más luz se produce menos melatonina, por lo que la función de inducir el sueño que tiene esta hormona se produce de forma más tardía.
El uso de la melatonina, que se ha extendido para superar el jet lag de los viajes largos con cambio horario, puede ser útil para las personas que no logran adaptarse de una manera ‘normal’ a la nueva hora. «La mayoría de la población tiene que asumir el cambio de golpe, porque no hay posibilidad de que ir adelantando 15 minutos diarios cada actividad», admite el médico.
El adelanto horario de la primavera, que se realiza el último domingo de marzo, «afecta algo más» que el retraso de la misma hora pautado para siete meses después, en el último domingo de octubre, por la directiva comunitaria 2000/84.
«Los días son más largos y la presencia de la luz retrasa el sueño», apostilla el neumólogo. Algunos de los consejos para sobrellevar los problemas de sueño hay que adoptarlos incluso días antes al cambio de horario, con pequeñas modificaciones de los horarios de sueño. Pero una vez que se produce es importante asumir los cambios desde el primer día. Para ello se recomienda la práctica de deporte en personas adultas y jóvenes durante el domingo. Hay que buscar la manera de que el cuerpo se canse y se concilie antes el sueño.
Por esta misma razón, a las personas mayores conviene no acostarles a dormir la siesta y así favorecer un mejor descanso durante la noche.
Si no se adoptan medidas, «los niños lo van a notar mucho, les va a costar dormirse y al día siguiente se tienen que levantar para ir al colegio», explica. La falta de sueño es uno de los factores que aumentan la irritabilidad, falta de concentración y somnolencia.
El horario de verano (Daylight saving time o DST en inglés) fue propuesto por primera vez por Benjamin Franklin en 1784 pero no se empleó hasta la Primera Guerra Mundial, para ahorrar carbón. Posteriormente, se ha utilizado a partir de 1974, fecha en la que tuvo lugar la crisis del petróleo. La mayoría de áreas de América del Norte, Europa y Oriente Medio tienen cambio horario dos veces al año. En cambio, la mayor parte de África y Asia no siguen el DST.
El cambio de horario permite adaptar la actividad al ciclo de luz solar, de forma que se dependa en menor medida de la electricidad. Sin embargo, el cambio horario provoca trastornos de sueño y adaptación al nuevo horario, como admiten los expertos y ahora debate el mismo Parlamento Europeo.