Diario de León
Publicado por
GARCÍA TRAPIELLO
León

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Doctores tiene también el vulgo y la calle que por ley o terquedad acaban un día sentaditos en el diccionario y tuteando a toda la ilustre concurrencia de palabras «bautizadas».

¿Sabíais que la Academia ha aceptado la palabra «caranchoa»?, rompió la paz Octavito leyendo algo en El País... ¡y «bocachancla» también!...

El pueblo hace sus palabras, así se fabricaron siempre... y hoy multiplica lo burdo o lo genial, hay de todo, hoy todo el mundo escribe... y difunde.

Además, la lengua es un asunto demasiado serio como para dejarlo sólo en manos de académicos, así que la Real no tiene más remedio que reconocer cada poco a los hijos ¿bastardos? que engendra toda lengua rodante, letra bastardilla que empieza tarasqueando a lo bobo y al final logra por robustez imponerse a la palabrita formal o a lo gramaticalmente correcto (siempre el bastardo fue más listo).

Ahí van algunas palabras a las que ha dado sitio el diccionario últimamente: profe y profa, como ya se hizo en su día con insti, micro, frigo... y guasapear, que viene de nombre propio o marca como ocurrió con rímel (Rimmel), servus (Sherwood)... o la castellanización de extranjerías: fuagrás, champú... y al bocachancla o caranchoa le precedieron pelopincho, pecholobo, caraculo... y dice también la Rae que arremangar está bien dicho o incluso mejor; y que ya se puede decir imprimido, al fin.

La tertulia se quedó con la parejita «Caranchoa y Bocachancla», insuperable para titular una novela de aventuras y correrías sugiriendo lo quijotil y sanchoso, pero tirando a modo Mortadelo y Filemón y advirtiendo que sería «Karantxoa y Bokatxancla» en su edición para la «república vasca» que ya dicen en Oñate y Mondragón.

Caranchoa es nuestro héroe de acera, el débil que se rebela al totalitario como aquel repartidor que le soltó un fostión en tol jeto al gracioso yutúber que se lo llamó de sopetón y sin causa... y Bocachancla sería el caballero andancio y cagasentencias, ilustrado y simpático pedante, pero sin parecerse en nada a Rafael Hernando, que tiene también su máster en Caranchología como Majo en Bocachanclismo.

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