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Botillismo extremo en Loeches

Más de treinta años democratizando el botillo. Militares jubilados leoneses, y no leoneses, comparten mesa y mantel en Madrid para degustar el plato típico berciano.

Participantes en el encuentro celebrado en Loeches. RAQUEL P. VIECO

Participantes en el encuentro celebrado en Loeches. RAQUEL P. VIECO

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Pacho Rodríguez | Corresponsal en Madrid
León

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Hace 31 años que, no solos, pero muy insistentes, y más bien acompañados, Demetrio Zorita y Luis Monteagudo, le dan al botillo de lo lindo. Y a lo cazurro. Hay que ir a Loeches, un sitio que está en el fin de mundo de Madrid por el sureste, para verlo y verles. Cuando pueden y ahora cuando quieren, lo hacen. Reúnen gente. Y muy bien.

Militares, ahora jubilados, que democratizan el plato más típico de la provincia a base de que más de la mitad de los comensales (ayer, más de 60), no sean de León. Cosa muy poco habitual en estos eventos.

Andaluces en Madrid. Como Diego Torres, empresario del Corredor del Henares, o Joaquín Vivas, también potente empresario, probaron por primera vez el botillo y le dieron más que un visto bueno. Joaquin Arnáiz, tampoco leonés, pero con su padre enterrado en León, en Folloso, vendió la provincia mejor que si lo fuera de aquí.

Dijo Monteagudo, recordando a un cura de su pueblo, Santiago Alonso Montiel, algo así como que el botillo no deja de ser descuartizar bien las cosas ricas, para saborearlas, y gloria bendita es comerlo. Algo pantagrúelico.

Domingo Sebastián Dorado, con 81 años, de Torrejón de Ardoz, es el mejor cocinero de botillo fuera del Bierzo. Artífice de lo que se hacía ayer en Loeches. Y aplica la garantía de calidad: «Producto leonés bueno. Y levantarse a las 6 de la mañana. Que es lo que llevo haciendo toda la vida. Este botillo de hoy, lo que tenía era muy buena compañía», matiza, hablando de los grelos.

El encuentro de ayer acabó también a lo leonés. Con Zorita y Monteagudo, que ya le llamaban Monti, cantando el todos somos de León. Pero empezó con cecina, chorizo y queso de León, y continuó con el mejor de los bolillos posibles acompañado por vino de la tierra, y algunos más ricos de fuera de León.

No se habló nada más que de lo bonito es León y de que nadie ha vuelto.

Entre los presentes, Manuel Yugueros, comisario principal en Madrid, con corazón de La Vecilla, junto a otros destacados cargos de las más altas instancias de España. Y luego un periodista entrañable como Ramón Sánchez Ocaña, que había que acordarse de que lo suyo se llamaba: «Más vale prevenir».

Pero lo mejor de esta fiesta es Monti, por hablarle a un militar así, que es lo que quiere, y porque se ve que aquella profesora de Crémenes, Ilsa, le enseñó a ser buena gente de la montaña oriental leonesa. Gyocivil, patrocinó el evento como empresa implicada en León y la Comunidad.

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