«Lo normal es que una mujer sea papa»
Diario de León entrevista al padre Ángel

El padre Ángel, ayer durante la entrevista con Diario de León. RAMIRO
carmen Tapia | león
—¿Qué cambios importantes ha habido en la sociedad desde la fundación de Mensajeros de la Paz en el año 1962?
—Las necesidades más acuciantes ahora son, sin duda, los emigrantes, los refugiados, las mujeres maltratadas y los niños con discapacidad. Antes eran los niños abandonados, los golfillos. Lo más importante es la soledad de los abuelos. El problema mayor que tiene esta sociedad es, sin duda, la soledad. En Inglaterra tienen un Ministerio de la Soledad. En España está el de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Tiene mucho que ver con una sociedad de ricos o de pobres. Muere mucha más gente por causa de la soledad que por accidentes de carreteras.
—(Suena su teléfono). Parecer contradictorio que una sociedad tan conectada tecnológicamente pueda sentirse sola.
—Perdemos el valor del cariño, de la caricia. Apreciamos mucho más el teléfono que el estar juntos. Es verdad que con las redes sociales estamos más en comunicación, pero como el papa Francisco dice, estamos faltos de besos, de cariño, de acariciar, de mirar y de tocar. Eso nos tiene que preocupar. Hoy vivimos mucho mejor que hace dos siglos, estamos más sanos, hay menos hambruna, pero sin embargo, el enemigo es la soledad. Estamos solos aunque estemos rodeados de gente y ya no digamos cuando eres una persona mayor. De ahí que muchos de los suicidios, de la gente que no quiere vivir cuando se ha ido el último eslabón de la familia. Hay que poner medios contra la soledad
—¿Qué medio?
—La compañía. Una señora me dijo en una residencia que ‘hace tanto tiempo que nadie me besa’. A veces piensan que por tener Alzhéimer ya es tonta y no se entera.
—La sociedad del bienestar fomenta el recurso residencial como una mejor atención para las personas mayores dependientes. ¿Hacia dónde debe tender la atención de los mayores?
—Están mejor físicamente, hay más pastillas, sillas de ruedas, pero falta la píldora del amor. Falta el calor, falta la humanidad y eso no lo podemos perder. En Oriente se respeta mucho a los mayores. Aquí eso se ha perdido. Antes el abuelo tenía un sitio preferente en la mesa. Ahora se les aparta. Contra eso hay que luchar. El abuelo y la abuela siguen siendo el patrón y la matrona de la casa y no el que está en la cocina en una esquina.
—¿Qué valor se ha perdido?
—Han sido las prisas. La falta de sensibilidad. Nos falta enseñar en las guarderías a querer a los abuelos y a creer que los abuelos ni son las yayas ni los tontos ni los esclavos. Son personas muy importante en la familia.
—¿Qué papel tiene el Estado?
—Hay que hablar bien de los políticos y del Estado porque el bienestar que tenemos se lo debemos a ellos, a los de un color y otro color. Pero lo que nunca pueden es suplir el cariño, la compañía. El papel del hijo o de nieto no lo puede suplir nadie, ni debemos dejar que lo supla nadie. Hay gente que lleva a los abuelos a residencias de quince estrellas y creen que con eso han cumplido. Están bien atendidos pero falta lo más importante.
—Las personas mayores salen a la calle para pedir unas pensiones dignas porque algunos viven en el umbral de la pobreza.
—Hay que luchar. Han trabajado y pagado para tener una pensión más o menos digna, o eso es lo que les han dicho. Gracias a Dios salen a la calle para decir eso, pero en honor a la verdad hay que decir que es posible que en España no haya ni una sola persona mayor que esté tirada en la calle porque no tenga un sito donde ir, es decir, el Estado tiene la obligación de atender en residencias a los que son pobres de solemnidad. Si nosotros vemos a alguien en la calle y el Ayuntamiento y la Diputación no hicieran nada deberíamos hacer una protesta. Eso no pasa. Existen instituciones estatales que lo hacen. Cuando uno viene de otros países y llega a España se da cuenta de que España es un poco paraíso en bienestar social. Los pobres de solemnidad tienen muchos derechos. El que no es tan pobre de solemnidad, el de los 400 euros, es el que lo sufre más.
—Los mayores sostienen a las familias en estos años de crisis
—Sí, los abuelos han sido los banqueros, las oenegés que han estado sosteniendo a las familias. Dicen que hay crisis de familias y mienten como cosacos, aunque lo digan en la Plaza de Colón. Pero las familias, no sólo las que no están casadas por la Iglesia, sino también las familias de homosexuales, todo tipo de familias son el sostén de una sociedad que está en crisis.
—¿Le preocupa el procés?
—Claro que me importa, pero lo que más me preocupa es que no haya sentido común. El procés es una falta de sentido común. Yo no me siento ni español ni asturiano, me siento ciudadano del mundo, ni siquiera europeo. Casi todos nos sentimos ciudadanos del mundo, que nadie me venga a decir que yo como soy de Asturias no tengo derecho a entrar en este barro. Me ofendería.
—¿Le preocupa la corrupción en el PP?
—Sí. Siempre hubo corrupción. . Hay más gente buena y honesta que ladrones. Me duele mucho porque son personas a las que quería y tenía por buenas. Y siguen siendo amigos. Al pecador no hay que detestarle, hay que ser buenas personas.
—¿Qué opina del feminismo?
—Es de sentido común. No he encontrado a nadie que haya renunciado de su madre.
—¿Y su papel en la sociedad y el mundo laboral?
—Debemos pedir perdón porque la mujer no haya podido estar en las instituciones públicas con cargos hasta hace poco. Debemos pedir perdón porque la mujer no tenga un lugar más relevante en la Iglesia. Es de sentido común que la mujer, algún día, pueda ser sacerdote, obispo o papa.