Nunca más en el banquillo
a. g. | león
El Comité de Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU insta al Estado español a que vigile que «no se pueda perseguir penalmente a los padres de alumnos con discapacidad por el delito de abandono familiar por exigir el derecho de sus hijos a una educación inclusiva en igualdad de condiciones»
La «terrible batalla» a la que se enfrentan las familias que pelean por este derecho queda reflejada en el informe, ssin nombrarlo, con los pasos del caso del padre y la madre de Rubén, que fueron sentados en el banquillo acusados de abandono de familia. Alejandro Calleja señaló ayer tras conocer el resultado del informe que la evaluación «es un tremendo varapalo a todo el sistema educativo de nuestro país que tiene que cambiar urgentemente y de raíz». El Comité «va a seguir actuando», advierte a políticos y administraciones.
Calleja agradeció a Solcom la oportunidad de alzar la voz por su hijo ante el Comité de Derechos de las Personas con Discapacidad y recordó que tras este dictámen lo primero que tiene que hacer el Gobierno y la Comunidad Autónoma es «adaptar toda la legislación a la Convención para que la inclusión sea real y no haya más dictámenes y sentencias segregadoras».
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La leonesa María del Mar Álvarez Carballo, vocal de Solcom, señaló que «es de justicia que el Comité haya dado este gran palo al Estado». «Los años de trabajo y compromiso de mucha gente que voluntariamente trabajan para que se vele por el cumplimiento de los derechos» han dado su fruto. «Seguiremos vigilantes», advierte. «Como decía el Quijote: no es locura ni utopía cambiar el mundo, sino justicia». «Que a ningún niño le roben el derecho a una educación en igualdad que es la educación inclusiva». Las administraciones, recuerda, «tienen obligación de respetar los derechos de todas las personas». María del Mar Álvarez Carballo también participó en las entrevistas de la relatoría que recogió el caso de su hijo, Adrián, como uno de los pocos que fue revisado. La razón fue que «para llevarlo a un centro especial me tenían que quitar la patria potestad» pues viven en Cistierna.