Diario de León

Venerables de la ciencia

Veinte leoneses y cuatro leonesas ocupan un sillón o llevan la medalla de alguna de las reales academias de España. Los templos de la ciencia nacieron con el impulso de Ilustración y protegidos por la Corona para transferir a la sociedad sus saberes. ¿Valen para el mundo de hoy? Académicos y académicas de León responden que sí, aunque algunas necesitan un empujón..

Amable Liñán, ingeniero aeronáutico y académico de Exactas, Ingeniería y Doctores

Amable Liñán, ingeniero aeronáutico y académico de Exactas, Ingeniería y Doctores

Ana Gaitero
León

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Las reales academias se enfrentan al siglo XXI con el reto de que se las considere algo más que instituciones venerables. La más antigua, la Real Academia Española, creada en 1713 por Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, octavo marqués de Villena, es la más conocida y la que más contacto tiene con la sociedad.

Como dice José Ramón Morala, catedrático de la Universidad de León y académico correspondiente desde 2015, «aunque sea una institución fundada en el siglo XVIII y todos tengamos un poco la idea de los actos oficiales —de aspecto un tanto envarados— que de vez en cuando aparecen en los medios de comunicación, se trata de una institución muy dinámica».

Internet ha acercado la aparentamente vetusta academia a la población. La RAE «ha puesto buena parte de sus ingentes fondos en línea y en abierto, fondos que, a diario, consultan miles de personas en la Red y que está atenta al español, no solo de España, sino al español como lengua global o panhispánica», explica Morala. Destaca su activismo en redes sociales como Twitter, desde donde también contesta muchas dudas. En colaboración con la academia se digitaliza el Diccionario de Leonés de Janick Le Men a través de la Cátedra de Leonés que dirige el catedrático de Palanquinos.

Al margen de las polémicas que generan sus «mandatos», «la imagen que hoy se puede tener de la RAE es mucho más moderna y actual de lo que haría pensar una institución que tiene a sus espaldas tres siglos de andadura», agrega el académico.

Después de Valentín García Yebra, el lingüista berciano fallecido en 2010, que ingresó en 1985 en la RAE, el escritor Luis Mateo Díez fue elegido para ocupar la silla I en 2000 y tomó posesión al año siguiente. En 2008 ingresó el catedrático de la Universidad de León Salvador Gutiérrez (en la silla S) y en 2009 el escritor José María Merino pasó a ocupar la silla m.

Medicina, Historia y Farmacia siguen a la Española en orden de nacimiento. El impulso del rey Felipe V, el Animoso, fue decisivo en la creación de estas instituciones. La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando tuvo que esperar al reinado de Fernando VI, aunque había sido solicitada en tiempos del anterior monarca. Las de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y Ciencias Morales y Políticas llegaron en el siglo XIX y el resto ya pertenecen al siglo XX, siendo las más jóvenes la de Ciencias Veterinarias de España, de 1985 y la de Ingeniería, de 1994.

León cuenta con 23 académicos y académicas en los reales templos del saber, veinte hombres y cuatro mujeres. Un 16,6% que está muy lejos de la paridad pero supera al 10,87% de presencia femenina que hay en el conjunto de academias, según un informe del Instituto de la Mujer.

Interés de la juventud

Inmaculada Díez Prieto es una de estas mujeres que aún se cuentan con los dedos de la mano. Directora del Departamento de Medicina, Cirugía y Anatomía Veterinaria de la Universidad de León, es una firme defensora de la vigencia de estas instituciones: «Siempre que se organizan conferencias va gente joven y los temas que se tratan son de gran interés para la sociedad».

La única pega que ve en la Real Academia de Ciencias Veterinarias, de la que es correspondiente desde 2009, es que «es española y realiza toda su actividad en Madrid». En su opinión, debería salir un poco más de la capital.

También cree que entra la gente demasiado mayor, aunque hay excepciones como es el caso del leonés Juan Prieto Gómez, nacido en 1976 y que accedió el año pasado a la Real Academia de Ciencias Veterinarias. Es el hombre elegido por el ministro de Agricultura, Luis Planas, para dirigir su gabinete.

Para Inmaculada Díez Prieto el empaque y el formalismo ritual de las academias no está reñido con su carácter práctico y las aportaciones que realizan a la sociedad con temas de interés. Esta experta en cardiología dedicó su discurso de ingreso a las cardiopatías congénitas de los perros y su diagnóstico.

Amable Liñán es de los académicos que más sillones ocupan o medallas ostenta de estas reales academias, los atributos formales de las academias que reciben sus miembros al ingresar. Es miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de la Real Academia de Ingeniería y de la Real Academia de Doctores, aunque en esta última, alega, aún no ha leído el discurso de ingreso.

Las ‘reales’ que «malviven»

El científico cabreirés lamenta que en España, con excepción de la RAE, las otras academias «malviven del esfuerzo de los académicos» y no tienen la consideración que se les da en Francia, Reino Unido, Estados Unidos o Rusia. Muchas academias científicas extranjeras son órganos consultivos del Estado, cosa que no sucede en España. «Hacemos informes pero por nuestra iniciativa», apostilla. Liñán y Díaz tienen confianza en que el nuevo Gobierno le dé un nuevo aire a estas instituciones.

El catedrático de la Universidad de León Elías Rodríguez Ferri, oriundo de Navarra y asentado en León desde hace décadas, también es triplemente académico, al ser miembro de número de la Real Academia de Ciencias Veterinarias, la Real Academia de Medicina y la de Doctores. Por su parte, el luniego Guillermo Suárez Fernández ostenta el título en la Real Academia de Medicina y la de Doctores y José Luis Díaz Fernández está en la Real Academia de Doctores y en la de Ingenería.

La Real Academia de la Historia destaca por contar con ocho académicos correspondientes. Se trata de Vicente García Lobo (1990), César Álvarez Álvarez (1999). Maurilio Pérez González (2007), Isabel Velázquez Soriano (2008), Fernando de Arvizu y Galarraga.  Sahagún  (1996), Manuel Abilio Rabanal Alonso.  Carrocera  (1997), Enrique Otero Lana.  Ponferrada  (1999) y Fernando Alonso García.  Astorga  (2004).

Las autonomías ha traído consigo la creación de muchas academias de ámbito territorial.

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