Diario de León

«Cuando cogen confianza no hay quien los pare»

Vacaciones en paz. Bajo el Programa Vacaciones en Paz, 36 niños saharauis llegaron ayer a la provincia de León para disfrutar de dos meses llenos de juegos y diversión. Se cumplen 27 años de esta iniciativa solidaria..

Una madre de acogida abraza emocionada a la niña recién llegada. JESÚS F. SALVADORES

Una madre de acogida abraza emocionada a la niña recién llegada. JESÚS F. SALVADORES

Publicado por
Silvia Matilla
León

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Hay quien prefiere pasar las vacaciones de verano en playas paradisíacas. Hay quien necesita desconectar en el aire puro de la montaña y sin embargo, ningún español necesita viajar a otro país para disfrutar de unas vacaciones de paz, huyendo de temperaturas extremas y condiciones insalubres. Esto último les sucede a los 20 niños saharauis que han desembarcado ayer en León en busca de tranquilidad, buenos hábitos de vida y revisiones médicas durante los dos meses que vivirán en la capital y en pueblos de la comarca del Bierzo.

Los niños llegaron ayer desde los campamentos saharauis de Tinduf (Argelia) en un vuelo al aeropuerto de Villanubla acompañados por la asociación Asped y pasada la media mañana un autobús hizo parada en el Parque Juan Morano, detrás del Auditorio Ciudad de León donde los niños se reunieron con sus familias de acogida. Este primer encuentro sirve para unir a las distintas familias que compartirán sentimientos y vivencias durante el verano.

Para muchos de los niños no era la primera vez que estaban en España y tampoco era la primera vez para muchas familias que los acogen durante los meses de julio y agosto. Es el caso de Aurora, una veterana en este programa, pues lleva 25 años acogiendo niños saharauis. Este año, recibe por segundo año consecutivo a la hija pequeña de una familia argelina cuyos hermanos han convivido con ella en años anteriores. La niña, a la que llaman cariñosamente Tfarrita habla un perfecto español, aprendido en una semana en su estancia el año pasado, según su madre de acogida. La niña afirma que lo que más le gusta de venir a León es la piscina y lo que menos son las visitas al hospital porque le cambian su dieta habitual, le obligan a comer verduras y frutas y le realizan pruebas a la que tiene que «llevar su caca».

Aunque los niños en principio suelen ser tímidos y no se separan de su familia, afirman quienes llevan años con el programa, «cuando cogen confianza no paran quietos ni un momento». Según Chus y Marina, ambas antiguas madres de acogida, lo que más les cuesta es la disciplina, tener horarios a los que adaptarse ya que viven en los campamentos con sus familias con otras costumbres que no coinciden con los horarios de los niños españoles. A ves tampoco tienen acceso a una dieta equilibrada.

Marina subraya que la educación en estos niños es lo que marca la diferencia. En este sentido mencionó que el proyecto ‘Madrasa’, que consiste en acoger niños saharauis a partir de 12 años, que durante el curso escolar residan fuera de su país y se formen en España. Durante el verano estos niños vuelven a sus lugares de origen. Destacan las acogedoras que «la formación es vital para que los niños adquieran conocimientos que luego trasladen en su país, pues la educación y la información son valores esenciales para que los pueblos sean más abiertos».

Otra de las ‘madrinas’ es Maika que afirma que en años anteriores acogió a un solo niño pero en esta ocasión ha aumentado son dos niños. Sisi, que ya estuvo en León el año pasado pero aún habla muy poquito de español y Dagham que se relaciona mejor con saharauis residentes en León por ser su primer año.

Amaya Ramos, la presidenta de la Asociación Saharaui para el Desarrollo de León (Asped) apunta que reciben tratamientos médicos, revisiones de oculista, dentista y pediatras y una alimentación sana «que tanta falta les hace».

En septiembre finaliza su estancia en España. A su vuelta a los campos de refugiados donde algunas familias llevan 42 años exiliadas, recordarán esta experiencia inolvidable.

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