«Nadie nos miró raro»
El campus inclusivo, que busca frenar el abandono escolar de las personas con discapacidad, recaló ayer en la ULE El alumnado con diversidad funcional de la ULE suma 116 personas.

Una alumna con una máscara durante el taller de biodiversidad organizado en Biológicas. JESÚS F, SALVADORES
ana gaitero | león
Tenían cierto reparo a entrar en la universidad. Pensaban que les iban a mirar raro. Pero no. Su primera experiencia en la ‘uni’ ha sido «muy agradable». Y con un punto de diversión. «Nadie nos miró raro», afirmaron. Los veinte estudiantes del campus inclusivo que organizan las cuatro universidades públicas de Castilla y León recalaron ayer en el campus de Vegazana después de su periplo por las universidades de Salamanca, Valladolid y Burgos. Son estudiantes con y sin discapacidad que disfrutaron de aventuras como pilotar en el simulador de vuelo de la Universidad de León con la guía del responsable de este centro, Alfredo Labarta.
En la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales tuvieron la oportunidad de reconocer la biodiversidad del planeta a través de la visita a las colecciones que guarda esta facultad, pudiendo tocarla y a través de juegos que les acercaron los conocimientos de manera asequible. Por la tarde, participaron en la jornada de deporte adaptado que bajo el lema ‘el deporte SI es para mí’ se celebró en el Pabellón Deportivo ‘Hansi Rodríguez’ de la ULE.
Periodismo, Derecho, Trabajo Social, Fisioterapia, Ingeniería... son algunas de las carreras que quieren estudiar. Sin ponerse límites. Lahesia, que está en silla de ruedas, quiere ser trabajadora social, Iván, que tiene discapacidad visual, estudiará Periodismo. La universidad está en su horizonte para algunos y a la vuelta de la esquina para otros, como es el caso de Celia, que empezará Derecho en la Universidad de León el próximo curso y quiere especializarse en Derecho Internacional o ser jueza.
El objetivo principal del programa Campus Inclusivo, Campus sin Límites, que organizan la Fundación Once, Fundación Repsol y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, es precisamente evitar el abandono escolar de las personas con discapacidad, como señala Rosario Turienzo, responsable de la Unidad de Apoyo a Estudiantes con Discapacidad en la Universidad de León.
El curso que acaba de terminar ha contado con 116 personas con discapacidad entre el alumnado de la ULE, una cifra que se ha cuadriplicado desde 2002, el primer año que se recogieron cifras, cuando estaban matriculadas 32 personas con diversidad funcional.
Turienzo señala que la unidad también ofrece apoyo a alumnado que sin tener una discapacidad precisa de adaptaciones específicas para seguir los estudios o vive situaciones de exclusión que podrían ser un obstáculo para su permanencia en la universidad.
La visita de este grupo termina hoy con una jornada turística y cultural por la provincia de León ya que se desplazarán hasta el Museo del Chocolate en Astorga y a Las Médulas en la comarca del Bierzo.