El baile del ahorcado
Esvástica ideológica
Durante la transición se hicieron muy populares unos libritos que explicaban a los españoles cómo moverse en democracia. Recuerdo especialmente dos: ¿Qué es ser de izquierdas? y su alternativa de derechas. Pretendían dar normalidad a la convivencia ideológica, como si en los años anteriores a 1978 España hubiera sido un lugar amorfo, fuera del mundo. Hombre, tanto, no.
Cada vez que escucho a alguien decir que es de izquierdas o de derechas siento vergüenza ajena porque creo que la ideología es la muerte del pensamiento. Sumarse a una umma ortodoxa requiere mantener el criterio anestesiado, una virtud que no poseo. Y, sin embargo, nunca como hoy ha habido tantas opciones para asimilarse a la masa. Podría decirse que vivimos en un bazar ideológico en el que quien no encuentra sus cadenas es porque no sabe buscar: liberalismo, neoliberalismo, socialismo, nuevo socialismo, socialdemocracia, nacionalismo, nacionalpopulismo, animalismo, veganismo... incluso les hay que presumen de racismo. La identidad ya no se entiende si no es comunal y cada vez tenemos, o buscamos, más ‘otros’ de los que diferenciarnos. ¿Dónde queda la capacidad de hacerse real a través de uno mismo y no mediante la negación o aniquilación de los demás?
Ponemos etiquetas para diferenciarnos y con ellas cercamos a cuantos se escapan a nuestra visión del mundo. Por eso, todas las ideologías son la simiente para el totalitarismo, porque no surgen para convencer o dialogar sino para aplastar. En apenas diez años hemos regresado a la Edad Media. La diferencia es que las fortalezas se levantan en el mundo virtual, donde es más fácil falsificar y reducir la realidad hasta lograr que se asemeje al molde que defendemos. Además, internet permite agitar los peores instintos para hacer que voces sin rostro asesinen al otro. «Me pintaron una esvástica en la pizarra por hablar en castellano», denuncia un profesor catalán. ¿De verdad quiere el presidente los votos de esta gentuza? El poder por el poder también es una ideología, de las peores.