Diario de León

SALUD

Comer sin gluten cuesta 4,6 M€ más

Las familias leonesas con celíacos ahorrarían casi cinco millones al año si el Gobierno rebaja los productos sin gluten, una propuesta que las Cortes hacen al Gobierno central..

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León

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p. infiesta | redacción

Una familia con una persona celíaca entre sus miembros, que tome una dieta de 2.000 a 2.200 kilocalorías, puede incrementar su gasto en la cesta de la compra en casi 21,42 euros a la semana, lo que significa un aumento de 85,68 euros al mes, y de 1.028,2 euros al año, respecto a otra familia que sí pueda consumir productos con gluten. Son los datos de un estudio efectuado por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (Face) que manejan los asociados en la comunidad.

De ahí que la iniciativa recientemente aprobada por las Cortes de Castilla y León de instar al Gobierno central a rebajar los productos sin gluten ahorraría hasta 4,6 millones de euros de sobrecoste a las 4.500 familias celíacas que se estima que existen en León. Los cálculos, según aclara el trabajador social César García Garrido, se efectuaron en base a una sola persona celíaca en el seno familiar. Hasta ahora, las personas que padecen este trastorno digestivo han de afrontar los gastos extraordinarios de su cesta de la compra sin ayudas, bonificaciones o subvenciones estatales, solución que sí se contempla en la mayor parte de los países de la Unión Europea, entre ellos, Italia, Francia y Reino Unido.

Las Cortes de Castilla y León aprobaron el pasado 22 de octubre una proposición no de ley, defendida por IU en la comisión de Sanidad, para instar al Gobierno de la nación a rebajar los precios de los productos sin gluten y evitar que los celíacos tengan que pagar el sobrecoste de esos alimentos. El diputado José Sarrión explicó que a IU le «parece importante que la administración tenga la lista de estos productos para ser consultados por todas las personas interesadas», así como un sello único identificativo de los productos sin gluten. Con esa medida se atendería a una población que en la comunidad alcanza las 17.000 personas, 5.000 de ellas en León.

La noticia fue muy bien acogida por la Asociación Celíaca de Castilla y León (donde está integrada la organización leonesa con 450 familias). «En relación a la propuesta de las Cortes para mejorar la situación de las personas diagnosticadas de Enfermedad Celíaca, la asociación lo apoya, porque así se reconoce una demanda que el colectivo celíaco lleva años reclamando», indica García.

La celíaca es una enfermedad crónica y su único tratamiento es la dieta sin gluten. El problema es que para seguir esa dieta «tu bolsillo se ve perjudicado, pues los productos específicos como son el pan, galletas, pasta y cereales, es decir, todo lo que contenga harina, son mucho más caros, pues se tienen que sustituir por productos elaborados con harinas sin gluten», matiza.

A parte de solicitar una ayuda para compensar el incremento en la cesta de la compra diaria o que se abaraten esos productos, desde las asociaciones de celíacos se reclama un censo con todas las personas diagnosticadas y, sobre todo, que se ponga en práctica el nuevo protocolo de diagnóstico precoz que presentó el Ministerio de Sanidad junto con las asociaciones FACE, SMAP y ACM. «Uno de los mayores problemas es que la mayoría de las personas que sufren los síntomas de la enfermedad celíaca aún no están diagnosticados y ese diagnóstico tardío arroja consecuencias graves e irreversibles».

El 80 % de los productos procesados pueden contener gluten, como los embutidos, turrones, chocolates, salsas, postres lácteos, especias y platos preparados. Por ello, la alimentación del colectivo celíaco debe basarse en productos naturales como la fruta, verdura, carne, pescado, leche, huevos, cereales sin gluten (arroz, maíz, quinoa), además de productos específicos que cumplan con los controles de ausencia de gluten.

Las diferencias entre la compra de productos con y sin gluten son significativas, este año de 1.028,2 euros, debido, según la asociación, al aumento del coste de las materias primas, los controles de calidad y seguridad para evitar la contaminación cruzada, mayores inversiones en I+D y la necesidad de adaptación de las instalaciones y la maquinaria.

Desde el año 2009, se aprecia una bajada del precio de los productos sin gluten, especialmente en los últimos tres años. «Ésto podría deberse al sobrediagnóstico de la patología emergente denominada sensibilidad al gluten no celíaca y a la moda de eliminar el gluten de la dieta por decisión propia y no por salud, que conllevan de manera directa un aumento de la demanda de este tipo de productos y con ello una bajada de precios.

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