Sólo sí es sí y además es sexy
Shaina Joy Machlus habla del consentimiento sexual en un libro.
efe | barcelona
Licenciada en Biología y Ciencias de la Salud, Shaina Joy Machlus, que acaba de publicar La palabra más sexy es sí , la primera guía en España sobre consentimiento sexual, deja claro que el consentimiento «está en cambio constante» y que en un determinado momento «un sí puede transformarse en un no».
Norteamericana de Nueva Jersey, aunque considera Barcelona su casa tras unos años de residencia, en esta obra, publicada en castellano por Vergara y en catalán por L’Altra, defiende desde la primera página que «consentimiento sexual es igual a sexo increíble». El consentimiento está «en la base de todo» y «cuando decimos sí en una relación, el resultado va a ser siempre genial», asegura.
Su libro, una guía informativa de educación sexual y contra la cultura de la violación, empezó a tomar forma después de que ya hubiera tratado sobre estas cuestiones en un artículo en un fanzine, que pasó desapercibido.
Shaina Joy Machlus, que formaba parte de la comunidad «queer» en Estados Unidos, reflexiona que participando en reuniones de grupos feministas en la capital catalana y tras investigar un poco se dio cuenta de que la idea de «consentimiento» en España había pasado «sin pena ni gloria». En cambio, para ella es fundamental porque provoca «relaciones más sanas y de placer», no únicamente en el ámbito íntimo, «sino también en las relaciones de trabajo o en las misma forma de vivir».
A la vez, tiene claro que el consentimiento «está en cambio constante» y en un determinado momento «un sí puede transformarse en un no». Es muy crítica con el capitalismo por creer que «es un sistema de violencia» en el que «se puede dibujar una línea directa entre racismo y clasismo y violación y violencia directa».
Tampoco obvia que «hay una masculinidad tóxica, que trata la violación como si fuera una cosa de mujeres, cuando no es así» y agrega: «Este sistema tampoco es saludable para los chicos, muchos de los cuales no quieren ser ni violentos ni violadores: hay que decirlo». «Para avanzar en esta problemática —arguye— necesitamos que los chicos se sientan parte de ella, y eso se conseguirá si cambiamos nuestras mentalidades y con una justicia transformadora».